martes, junio 2Hola Cañuelas

la vida de Hernán Lirio y su amado Ramoncito, el perro que conquista desde la pantalla y las redes


“Algún día voy a ganar un Martín Fierro…”, le decía Hernán Lirio a su papá cuando era chico y juntos miraban los premios por televisión. En Villa María, su ciudad natal en Córdoba, Hernán soñaba con estar en los medios y vivir en Buenos Aires, pero mientras tanto, estudiaba, golpeaba puertas y trabajaba duro para ir cumpliendo sus metas.

Hoy, con 43 años recién cumplidos y dos Martín Fierro Latino por su programa de viajes Tenés que ir en 2024 y 2025, no se olvida del camino recorrido -muchas veces, cuesta arriba- desde la pensión de la avenida Callao y los micros en Retiro cada fin de semana.

Y en todo momento, habla de Ramoncito, el perro de 11 años que lo acompaña en muchos viajes y a quien quiere como un hijo. Con una mirada tan tierna que hipnotiza a los televidentes y seguidores de las redes, Ramón pone sus patitas en la calle y la gente quiere abrazarlo y sacarse fotos.

Mientras conversa con Clarín, Hernán le tira la pelota favorita a Ramoncito en un parque. Ese movimiento lo va ayudando a reflexionar, y se acuerda entonces de cuando tenía 19 años y con la mitad de la carrera de Periodismo cursada en Córdoba, decidió venir solo con una mochila y plantarse en la puerta del viejo Telefé.

Sin conocer la ciudad, fue hasta Pavón 2444: “Yo vengo del interior, quiero trabajar”, les decía a todos los que entraban al canal.

Durante diez días, se paraba en la puerta desde la mañana, hasta que apareció “El Chato” Prada, productor de Marcelo Tinelli. Le aclaró que no tenía trabajo para un periodista.

Después de su paso por los Martín Fierro, Ramoncito salió en los medios de varios países. Foto @hernanlirio

“No importa, yo quiero entrar a un canal”, contestó Hernán. Era viernes, El Chato le dijo que volviera el lunes, lo probaron y quedó. Su debut laboral en la Ciudad fue como asistente meritorio de producción en Videomatch. Entre otras cosas, tenía que tirarle papelitos a Marcelo cuando arrancaba el programa.

“No cobraba nada. Vivía en la pensión. Y los viernes a la noche tomaba el micro para volver a Villa María. Mi papá me iba a buscar a la terminal, me llevaba a hacer mi programa de radio de 8 a 13, iba de vuelta a la terminal, viajaba a Córdoba capital, rendía materias libres en la facultad y volvía a Villa María. El sábado a la noche hacía otro programa de radio hasta la una de la madrugada… El domingo comía con mi familia y volvía en micro a Buenos Aires. Todo eso lo hice tres años”, precisa.

Años duros, en los que miraba de lejos Aeroparque y pensaba: “Algún día voy a viajar en avión”.

Villa María, punto de partida

Quienes siguen los programas de Hernán saben que él creció sin su mamá. Su papá Luis era camionero y había tenido 7 hijos con la primera mujer. Al separarse, formó pareja con Isabel y, después de 10 años de relación, nació Hernán el 26 de mayo de 1983. Pero su mamá se enfermó de cáncer y murió cuando él tenía un año y dos meses.

Hernán Lirio, con una vocación clara desde chico. Foto @hernanlirio

Su papá lo crió con la ayuda de sus hijos mayores Silvana, Ivana, y Alejandro, que vivían con ellos. Como Luis tenía que trabajar y sus hermanos iban a la escuela, Hernán empezó a viajar con su papá en el camión. Así conoció Mendoza, Salta… “Cuando viajé a esos lugares con el programa de TV me acordaba todo”, recuerda.

El jardín de infantes estaba al lado de su casa y lo anotaron doble turno para que no estuviera solo.

La directora le daba galletitas y le enseñaba a escribir a máquina en el despacho. Las señoras del barrio lo invitaban a merendar. Él aceptaba, pero no solo para jugar con sus amigos: “Me quedaba charlando con las mamás porque quería saber qué se sentía tener una mamá. Incluso, con 3 o 4 años recorría el barrio pidiendo flores para llevarle a mi mamá al cementerio”. Cuando Hernán cumplió 6, su papá se casó con Yoli, a quien llama como su mamá de crianza.

De la madrugada en el cable a los Martín Fierro

Una vez que terminó la carrera, vino a Buenos Aires y buscó trabajo durante un año. En 2007 entró a C5N como movilero, donde estuvo varios años, hasta que le dieron la conducción: primero en un noticiero los fines de semana, y después en el programa De 1 a 5, que condujo cuatro años a la madrugada.

El recordado programa "De 1 a 5" durante la madrugada. Foto @hernanlirio

En esa época, Hernán llevaba al canal a Ramoncito escondido en la mochila para que no se quedara solo llorando. El perrito dormía atrás de su sillón hasta que una noche salió y apareció en cámara.

El jefe le dijo que ya sabía que lo llevaba porque lo veían en las cámaras de seguridad, y que directamente lo pusiera en pantalla. Desde entonces, Ramón aparece en todos sus programas.

En todos sus programas, Hernán con Ramón. Foto @hernanlirio

También fue haciendo radio en Pop, FM Latina, Radio 10. “Durante un año, todos los lunes a la mañana le mandé un mail a la directora de la Pop. El asunto era Recordatorio semanal de mi existencia. Y un día necesitó un conductor y se acordó de mí”.

En Crónica condujo Crónicas DeLirio. Y después Feliz Vida, con Bernardo Stamateas, que lleva siete temporadas, y actualmente, va de lunes a viernes a la medianoche en la TV Pública.

Hernán Lirio, Ramoncito y Bernardo Stamateas. Foto @hernanlirio

Viajar por el mundo

En 2023 empezó Tenés que ir, su programa de viajes que va por la cuarta temporada y se emite los sábados a las 23.30 y domingos a las 15 horas en El Nueve.

Hernán en el Golden Gate de San Francisco. Foto @hernanlirio

“De chico quería tener un programa como Marley. Por fin, decidí unir mis dos pasiones y presentar el proyecto en el canal”, dice Hernán. Con varias nominaciones, el programa ya ganó dos Martín Fierro Latino.

Y a Ramoncito le dieron un reconocimiento a la originalidad audiovisual. Se lo entregaron en 2025 en la ceremonia de Miami, y fue el primer perro en ser galardonado con un Martín Fierro.

Hernán y Ramoncito, con sus premios. Foto @hernanlirio

Además de llevar muchas veces a Ramón, Hernán suele viajar con su amigo y camarógrafo Ary Cornell.

“Le digo siempre: no nos acostumbremos a los hoteles 5 estrellas y las excursiones sin hacer fila… La vida no es así. Nuestro trabajo es privilegiado”, afirma.

Hernán Lirio junto a Ary Cornell y Ramoncito. Foto @hernanlirio

Hernán ya recorrió más de 40 países, aunque le falta el continente africano y la Antártida.

Hasta ahora, entre destinos favoritos menciona a “Japón, que me voló la cabeza, la Muralla China, y el mar de Islas Caimán: transparente, calentito y con arena blanca y finita. Realmente viajar te abre la cabeza, conocés otras culturas, cómo vive otra gente. Ojalá todo el mundo pudiera viajar”.

En la Muralla China, uno de los lugares más impactantes que visitó. Foto @hernanlirio

Cuando puede, comparte esa experiencia con su hermana Silvana. Como cuando le dijo que trajera abrigo y fueron a El Calafate. Era la primera vez que ella subía a un avión. Y poco después la llevó a Curazao, en business, porque no conocía el mar.

El día que llegó Ramoncito

Hernán cuenta que el amor de su vida llegó en un bolso que se movía.

Tiempo atrás se había enamorado de la raza Jack Russell de pelo duro y fue a ver a un amigo que tenía cachorros, donde quedaba uno solo. Pero postergó la decisión porque se estaba yendo un mes a Europa.

Inserparables, Hernán y Ramoncito. Foto Flor Caparra

Entonces, cuando estaba de viaje, su amiga Rocío Sueiro -hija de Víctor- le pidió el contacto.

El día que regresó, lo fue a visitar con un bolso movedizo. ¡Era Ramoncito! Tenía dos meses y medio, y desde ese instante de octubre de 2014 son inseparables.

Como es perro de servicio, puede viajar en la cabina del avión sin pagar el pasaje: va en el piso, a los pies de Hernán, y si hay lugar, le dan un asiento. “Está acostumbrado y yo soy feliz con él”, dice.

Ramoncito descansó en la almohada durante un viaje en Business. Foto @hernanlirio

Su alimentación es natural (pollo con verduras hervidas) y cuando viajan por Argentina, Hernán le lleva la comida congelada. En cambio, si van al exterior, se la prepara en cada destino.

La pelotita amarilla va a todos lados. Y cuando se queda en casa con alguien que lo cuida, Hernán le deja una playlist de música para relajar perros y lo ve con las cámaras.

En la ruta con Ramoncito. Foto @hernanlirio

Ramoncito nació el 12 de agosto de 2014, y desde hace unos años tiene síndrome de Cushing, por lo que toma seis pastillas por día, desde las 8 de la mañana hasta la medianoche, algunas con yogur griego.

Influencer y estrella de TV, Ramoncito tiene sus propios contratos publicitarios, llegando a 12 millones de visualizaciones mensuales solo en Instagram.

De gala, Hernán y Ramoncito en los Martín Fierro. Foto @hernanlirio

Con su trajecito en la alfombra roja de los premios, Ramoncito salió en medios de Argentina, Colombia, Ecuador y México.

El año pasado Hernán compró su departamento en Núñez, con terraza, pensando en él: “Se levanta a la mañana y lo primero que hace es ir a acostarse al sol”.

Junto a sus amigos de siempre, le festeja su cumpleaños cada 12 de agosto, que justo es el Día del Trabajador de Televisión.



Source link