viernes, junio 5Hola Cañuelas

qué ofrece cada lugar y los precios


Un viaje de 100 kilómetros desde la gran ciudad hasta la pampa bonaerense en busca de un almuerzo abundante y sabroso significa bastante más que ese tentador ritual que impacta directamente en el paladar. En los restaurantes de campo o comedores rurales, cada plato y sus mentores cuentan algo de la historia, las tradiciones y los usos y costumbres del ámbito local y regional.

El inconfundible sabor hogareño que dispensan las recetas ancestrales es la marca inconfundible que se percibe a toda hora en Villa Ruiz y Navarro, dos destinos indicados para disfrutar de un almuerzo «como en casa» y en familia o una reunión con amigos matizada por especialidades gastronómicas icónicas.

Este informe hace foco en el creciente desarrollo de restaurantes de campo y sus exquisitos platos caseros, uno de los argumentos centrales que ofrecen estos pueblos como forma genuina para atraer a los turistas.

Además, algunas de los atractivos naturales e históricos, para terminar de delinear una buena escapada.

Todos los sabores de Villa Ruiz

Impulsados por el legado de pioneros como Teresa Luchini -la costurera del vecindario-, el panadero Sebastián Crosato y el fotógrafo danés Adam Jeppensen, dos décadas atrás, los más virtuosos cocineros de Villa Ruiz, partido de San Andrés de Giles, se propusieron dispensar su mejor habilidad para deleitar a los visitantes del pueblo y arrancarles la promesa de un pronto regreso.

Restaurante de campo La Pulpería de Ruiz, en Villa Ruiz, partido de San Andrés de Giles.

Una de esas emprendedoras más decididas es la lujanense Carolina Garate, que revistió las mesas de su casa familiar con manteles de hule y aguayos multicolores, para servir a los comensales del restaurante de campo La Pulpería de Ruiz generosas porciones de picadas de fiambres, pastas caseras, empanadas de carne y la sustanciosa bondiola con salsa de cerveza negra y puré de papas. Manjares varios enmarcados por paredes de barro, piso de ladrillos, tirantes de madera que sostienen el cielorraso y galería exterior techada con chapas.

La apuesta rindió frutos y ahora el comedor -repartido entre las habitaciones de la centenaria vivienda y el parque arbolado- es un bastión de antiguas recetas familiares, entre las que se destacan el guiso a la olla de barro, los capelettis de zapallo asado con queso camembert en salsa de hongos, panzotti de pollo al curry en salsa de tomate asado y tomillo y empanada de carne de osobuco cortada a cuchillo y cocida al vino tinto.

El mismo amor incondicional por las recetas preparadas con riguroso apego a los ingredientes indicados expresa Mary, al frente de la cocina de Sobremonte.

La chef del restaurante sigue al pie de la letra los consejos transmitidos por su abuela, lo que hoy redunda en una inmejorable sopa de calabaza, sorrentinos de pera y roquefort, canelones de acelga y ricota y panes caseros.

Pastas caseras, una de las especialidades del restaurante de campo Sobremonte, en Villa Ruiz.

A la par de los más reconocidos comedores de Villa Ruiz, la casona construida en 1908 donde funciona Magnolia se hizo un lugar como una referencia ineludible para los adeptos a las pastas amasadas puertas adentro y a ritmo pueblerino.

Antes de llegar conviene tener en cuenta los tortelloni de carne braseada, ravioles de calabaza asada, lasaña a la boloñesa, gargarelli con crema de hongos y roquefort y linguini negros con langostinos al roquefort.

También tienen cabida aquí los que salen disparados de la gran urbe en busca del típico asado de campo (por ejemplo, en la parrilla Las Flores) y aquellos que están dispuestos a descubrir la epopeya de una historia centenaria. Los Crosato, la panadería del pueblo, remite a La Emilia, el tradicional despacho de panes y galletas de campo que convocaba a los peones rurales, inaugurado en 1913 y adquirido en 1961 por la familia Crosato.

La histórica panadería Los Crosato, en Villa Ruiz.

Más de un siglo después de la época fundacional, Sebastián Crosato y Karina Torres son los fieles custodios de la leña de eucalipto encendida en el horno, donde preparan el pan clásico, la variedad liviana (con masa madre y gluten, sin levadura), las facturas, una suntuosa medialuna con jamón y queso, empanadas de hojaldre, pan dulce y chipá. Sebastián aprendió el oficio a sus 6 años, cuando asistía a su abuelo Américo -que amasaba y salía a repartir en su jardinera a caballo- y su padre Roberto.

Un relajado recreo al circuito gastronómico de Villa Ruiz podría ser un itinerario a pie que vincule el museo de la estación del ferrocarril Urquiza (una reliquia inactiva levantada en 1889 en los terrenos donados por Lorenzo Ruiz y su esposa Jerónima Cucullú), la capilla Nuestra Señora de la Asunción y la orilla verde del arroyo de la Cruz.

Un inesperado aire señorial que asoma a los costados del camino que lleva a Carlos Keen sugiere postergar por un rato la despedida de Villa Ruiz: a la izquierda se eleva la torre mirador del castillo construido por un inmigrante alemán en los años 40, un sueño de grandeza que terminó poblado de ruinas, misterios y leyendas.

Del otro lado, en medio de un parque coronado por la silueta erguida de un molino de 12 metros de alto, la soberbia finca de 1897 del hotel rural La Nueva Casona Italiana exhibe las líneas clásicas de la arquitectura románica.

Hotel de campo La Nueva Casona Italiana, en Villa Ruiz.

Un festival de sabores típicos en Navarro, al borde de la laguna

En el programa de un día de campo en Navarro, los sabores tradicionales ocupan siempre un lugar central.

El rumbo fue marcado en 1967 por Héctor Rivas y su esposa Chola, que reconvirtieron en bar y comedor la tapera en la que reposaban los restos del antiguo almacén de ramos generales y tragos La Lechuza.

Actualmente, para no dejar de deleitar el paladar de sus huéspedes, Oscar Rivas -el hijo del pionero- y su mujer Eli apelan a la eficaz combinación de pollo al horno de barro con papas y batatas con picadas de campo, empanadas, ravioles, pastelitos y buñuelos, todo hecho en casa y por los propios anfitriones.

Restaurante de campo La Lechuza, pionero del turismo rural en Navarro.

El mismo sabor inconfundible que suelen deparar “los platos de la abuela” se percibe desde la hora indicada para el aperitivo y las entradas en La Fernanda, donde Lidia Tomadoni y su hija María Fernanda Cioffi -chef y propietaria del restaurante y salón de eventos empresariales- amasan y cocinan siguiendo al pie de la letra las antiguas recetas que aplicaban sus antepasados italianos de Ancona, Génova y Venecia. Entre las especialidades sobresalen la tabla de fiambres y escabeches, las empanadas, los cortes de asado, las carnes al disco y los canelones de verdura.

En la cálida atmósfera de su vivienda, en 9 entre 26 y 28 -a una cuadra de la céntrica plaza San Lorenzo-, Nicolás Minetti abrió la rotisería gourmet Cuina, un buen pretexto para volcar la experiencia que acumuló como chef al frente del restaurante Don Julio de Navarro, desde 2010 hasta 2020. La nutrida clientela de la casa se fue ampliando de boca en boca gracias a las agradables sensaciones que dejan la cazuela de mariscos, el locro, la carbonada y la colita rellena de panceta, hongos y provoleta con papas rústicas.

Locro, guisos y empanadas servidas en el restaurante de campo La Fernanda, en Navarro.

Para eso, el dueño de Cuina corre con ventaja: sus platos se nutren seguido de los sabores que su padre, Arturo Minetti, elabora en su taller de conservas caseras Confituras Minetti, una suerte de extensión a gran escala del puesto que el artesano de 83 años tuvo en la Feria de Mataderos durante más de cuarenta años.

Sus más eficaces creaciones son la mermelada de tomate, el vino de ciruela, berenjenas al escabeche, zapallo al almíbar, una mezcla de especialidades de India con verduras crudas al vinagre, salsa italiana y un irresistible dulce árabe hecho con 17 ingredientes.

Arturo Minetti en su taller de conservas caseras, en Navarro.

En Las Marianas (a 25 kilómetros de la localidad cabecera del partido de Navarro), la picada de pan de campo, berenjena, chorizo seco y salame, las exquisitas empanadas de carne cortada a cuchillo y cocidas al disco y los inigualables canelones de ricota, crema y verdura del restaurante El Nuevo Recreo se deben a las virtuosas manos de la cocinera Griselda Ojeda.

La pastas son también la reconocida especialidad de Irma Angrigiani, que sirve sus tallarines y ravioles recién amasados en el comedor Doña Irma, a pasos de la histórica panadería El Porvenir.

El almuerzo en un típico restaurante rural constituye apenas el punto de partida de un paseo por este pueblo centenario, poblado de referencias que inducen a detenerse.

Después de la larga sobremesa estimulada por la relajada atmósfera natural se puede probar suerte con la caña de pescar en la laguna, pródiga en dentudos, carpas y tarariras. En el kilómetro 155 de la ruta 41, un mojón de piedra y un museo señalan el lugar exacto donde fuera fusilado el político y militar Manuel Dorrego en 1828.

Las cruentas luchas de esa época entre unitarios y federales se reflejan también en las piezas exhibidas en el Museo Municipal, frente a la plaza principal de Navarro.

A su vez, la estación del tren que dejó de circular hace décadas fue reconvertida en el Museo Ferroviario por el vecino Carlos Martino, ex jefe de esta parada del ramal de trocha angosta del Ferrocarril Belgrano.

En un predio contiguo a la estación del Ferrocarril del Sud se levanta desde 1997 una réplica del Fortín San Lorenzo. Una empalizada de 650 palos a pique de acacia blanca enmarca los ranchos de paredes de paja y barro y cielorrasos de caña tejidos con tientos.

Otros sitios de interés que no deberían pasarse por alto son el Museo de Ciencias Naturales y Paleontología, la parroquia San Lorenzo Mártir (de 1870), el almacén de ramos generales La Protegida y el boliche de Juen Moreira, la última pulpería que los navarrenses resguardan como un preciado tesoro.

Cómo llegar

Villa Ruiz

  • Desde la ciudad de Buenos Aires hasta Villa Ruiz son 91 kilómetros por Acceso Oeste hasta Luján y ruta 7; en el kilómetro 72 girar a la derecha y seguir 19 kilómetros.
  • Micro 57 Atlántida desde Plaza Once hasta Luján, $ 4.940; tarifa social, $ 2.223; desde Plaza Italia, $ 3.130; tarifa social, $ 1.409.
  • Tren Sarmiento de Once a Luján con trasbordo en Moreno, $ 1.513 en efectivo; con SUBE, $ 933.
  • Combi Santorini desde Arenales y Coronel Díaz (CABA) hasta Luján, $ 20.000 ida.
  • De Luján a Villa Ruiz, colectivo 503 (Transporte 11 de Junio): $ 1.200; remís para 4 pasajeros Lavalle de Luján a Villa Ruiz (02323- 421-700), $ 26.000 ida.

Navarro

  • Hasta Navarro son 124 kilómetros por Riccheri, Autopista Ezeiza-Cañuelas, ruta 6 hasta Marcos Paz y ruta 4 (ex 200); opción, Acceso Oeste hasta Merlo y ruta 4 (ex 200).
  • Colectivo 136 desde Primera Junta hasta Navarro, $ 3.958; con SUBE, $ 1.781.
  • Micro 88 Líneas Expreso Liniers de Plaza Once sa Lobos, $ 4.566; con SUBE, $ 2.55.
  • Tren de Once a Lobos con trasbordo en Merlo, $ 1.996; con SUBE, $ 1.416.
  • Combi Lobos Bus desde Bartolomé Mitre 1760 hasta Lobos, $ 21.000; compra online, 10% de descuento.
  • Remís El Gaucho para 4 pasajeros de Lobos a Navarro, $ 38.000 (02227- 421-108).

Dónde alojarse

  • En Villa Ruiz, hotel boutique La Nueva Casona Italiana: habitación doble con estacionamiento, desayuno, gimnasio, TV cable y wi-fi- $ 130.000 (02323- 15555872 / lanuevacasonaitaliana@gmail.com).
  • Cabaña Villa Ruiz: para dos personas con cocina con horno y heladera, wi-fi y parrilla, $ 130.000 (156- 8493910).
  • En Navarro, bungalows La Fernanda: dos días y una noche con pensión completa, DirecTV, wi-fi, equipo de mate y ropa de cama, $ 163.000; de 3 a 10 años, 50% (156- 9677671 / 155- 6417732 / lafernanda.com.ar).
  • Hotel Navarro Plaza: habitación doble con desayuno, cochera, TV cable y wi-fi, $ 98.000 entre semana y $ 99.000 los viernes o sábados; cuádruple, $ 180.000 y $ 190.000 (02227- 15543423 / 02272- 420-323 / navarroplazahotel@gmail.com / navarroplaza.com).

Cuánto cuesta

  • En Villa Ruiz, restaurante Sobremonte: entrada, asado, flan y copa de vino, $ 40.000; menú infantil, $ 18.000 (153- 6906518; IG Sobremonte.ruiz).
  • Restaurante La Pulpería de Ruiz: guiso a la olla de barro, $ 23.000; capelletis de cabutia asada con queso camembert en salsa de hongos, $ 23.000; panzotti de pollo al curry en salsa de tomate asado y tomillo, $ 23.000; empanada de osobuco cortado a cuchillo al vino tinto, $ 5.000 (02323- 15447842; IG La Pulpería de Ruiz).
  • En Navarro, restaurante La Lechuza: recepción de aperitivos libres, picada, variedad de empanadas, pollo al horno de barro con papas y batatas, ravioles, postre, café o mate y pasteles o buñuelos, $ 42.000; en efectivo, $ 40.000; de 5 a 11 años, $ 5.000 (02227- 15411397 / lalechuzadenavarro@hotmail.com / lalechuzanavarro.com).
  • Restaurante La Fernanda: desayuno, almuerzo (entradas, asado, carne al disco con papas fritas, canelones, postre y merienda), $ 43.000; de 3 a 10 años, $ 22.000 (152- 5948530 / hola@lafernanda.com.ar / lafernanda.com.ar).
  • Restaurante El Nuevo Recreo (en Las Marianas, a 27 km de Navarro): entradas, empanadas, ravioles, asado, ensaladas, papas fritas, postre y merienda (tortas fritas), $ 40.000; de 5 a 10 años, 50%. Solo con reserva previa (02227- 15467546; IG El Nuevo Recreo-San Francisca).

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