
Las cuentas de la Comunidad Valenciana y Murcia se han convertido en el reflejo más claro de la brecha financiera entre comunidades autónomas en España, enfrentándose a una situación de endeudamiento muy superior a la de otras regiones como Madrid y Navarra, que mantienen una posición mucho más sólida y estable en relación a su PIB. A lo largo del periodo 2003-2025, el informe de Ángel de la Fuente para Fedea muestra que todas las autonomías han visto crecer su deuda, pero el ritmo y el volumen han sido muy diferentes según el territorio.
En la actualidad, la Comunidad Valenciana es la autonomía con mayor peso de deuda sobre su PIB, superando el 40%. Murcia, Castilla-La Mancha y Cataluña también se encuentran entre las regiones más endeudadas. En concreto, tanto Castilla-La Mancha como Murcia han multiplicado por más de nueve el peso de su deuda sobre el PIB desde 2003. Mientras tanto, Galicia y Madrid han experimentado un crecimiento mucho más moderado, de menos de un 80%.
Durante estos años, los ingresos y gastos de las comunidades han seguido un comportamiento fuertemente procíclico. Hubo una etapa de rápido crecimiento hasta 2008, seguida de recortes profundos tras la crisis financiera y una recuperación paulatina pero desigual. El resultado es que, en 2025, muchas regiones han vuelto a niveles similares a los de 2003, aunque con estructuras más frágiles ante posibles cambios en el ciclo económico.
En contraste, Madrid y las comunidades forales, especialmente Navarra, destacan por sus bajos niveles de deuda. El equilibrio presupuestario en estas regiones ha sido posible gracias a una gestión más contenida del gasto y a una evolución más favorable de sus ingresos. Madrid, por ejemplo, ha logrado contener el crecimiento de su deuda, con un aumento en el periodo inferior a la media nacional. Navarra también ha mantenido su endeudamiento bajo control, situándose entre los territorios más solventes del país.
El informe también analiza la evolución del gasto por habitante. En 2025, el gasto corriente por persona, descontados los intereses y a precios constantes, es al menos un 34% superior al nivel de 2003 en todas las autonomías, y de media un 43% más alto. Este aumento ha sido más acusado en algunas regiones, mientras que en Madrid el crecimiento ha sido más moderado, lo que ha favorecido la estabilidad de sus cuentas.
Por el contrario, la inversión pública autonómica ha caído en la mayoría de los territorios. A pesar de ciertos repuntes recientes por fondos europeos y ayudas extraordinarias, las cifras de inversión siguen por debajo de los niveles de comienzos de siglo, especialmente en las regiones con más problemas financieros.
Las causas de estas diferencias están relacionadas tanto con factores estructurales como coyunturales. El diseño del sistema de financiación autonómica, la gestión de los presupuestos y la dependencia de ayudas estatales han marcado la evolución de cada comunidad. Las regiones con más deuda, como la Comunidad Valenciana y Murcia, han necesitado recurrir de forma continuada a mecanismos extraordinarios de apoyo financiero estatal, como el Fondo de Liquidez Autonómica. Esta dependencia reduce su autonomía y su margen para invertir o afrontar nuevas crisis.
En el caso de Madrid y Navarra, el menor crecimiento del gasto y una gestión más prudente han permitido mantener el equilibrio presupuestario y una deuda controlada, incluso en los años más difíciles. Estas comunidades se encuentran, junto con otras como Galicia, País Vasco, Baleares, Canarias, Asturias y Andalucía, entre las que han cumplido los objetivos presupuestarios en 2025. Por el contrario, la Comunidad Valenciana y Murcia cierran el ejercicio con déficits superiores al medio punto del PIB y menor capacidad de maniobra para mejorar sus cuentas.
El informe advierte también que la situación relativamente equilibrada de las cuentas autonómicas en 2025 puede ser solo temporal. Según Fedea, la reciente mejora se apoya en factores difíciles de repetir, como una inversión pública inusualmente baja y condiciones especialmente favorables de financiación estatal.
Los principales motivos de preocupación son el elevado stock de deuda acumulado por la mayoría de las autonomías y el hecho de que la mejora del saldo presupuestario autonómico registrada en los últimos ejercicios se apoya en parte en factores anómalos y difícilmente sostenibles, como las ayudas estatales a los intereses de la deuda y las transferencias extraordinarias del sistema de financiación.
Además, la dependencia de las regiones más endeudadas respecto al Estado representa un riesgo importante. Si las condiciones macroeconómicas cambian o desaparecen los apoyos extraordinarios, el equilibrio podría romperse y la situación de estas comunidades deteriorarse con rapidez. El estudio concluye que, pese a los avances recientes, la diferencia entre territorios sigue siendo un reto para el futuro del sistema autonómico y para la sostenibilidad de las finanzas públicas en todo el país.
