domingo, febrero 22Hola Cañuelas

de La Pedrera y la Casa Batlló al Park Güell y la Sagrada Familia, un recorrido por sus obras más famosas en Barcelona y la agenda de eventos a 100 años de su muerte


La fachada ondulante de la Casa Batlló, las chimeneas escultóricas de La Pedrera y la silueta inconfundible de la Sagrada Familia, donde hace más de 140 años se colocó la primera piedra… No es posible recorrer Barcelona, en España, sin cruzarse con algunas de las obras del gran maestro del modernismo catalán Antoni Gaudí i Cornet (en castellano, simplemente Antonio Gaudí).

Del mismo modo que no es necesario ser expertos en arquitectura para admirar y conmoverse ante su inmenso legado: inspirado en la naturaleza, desborda cualquier clasificación.

Nacido en 1852 en Reus o Riudoms -no se sabe con certeza-, asumió el proyecto de la Sagrada Familia en 1883 y a partir de 1914 dejó casi todos sus otros trabajos para concentrarse casi con exclusividad en el templo, adonde se mudó y en cuya cripta fue enterrado.

En esos años, su vida se volvió cada vez más austera y religiosa, hasta que el 7 de junio de 1926 fue atropellado por un tranvía en la capital de Cataluña. Pero por su aspecto humilde, no fue socorrido de inmediato y, una vez internado, falleció el 10 de junio de 1926.

Al cumplirse un siglo de su muerte, 2026 será el “Año Gaudí” en Barcelona: habrá eventos conmemorativos y se espera que miles de turistas y admiradores de todo el mundo viajen para recorrer la Ruta de Gaudí.

Su estilo, de formas orgánicas y estructuras inspiradas en la geometría natural, dejó una huella decisiva en la arquitectura de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

La fachada de la Casa Batlló, en Barcelona. Foto Shutterstock

Siete de sus obras fueron distinguidas como Patrimonio Mundial por la Unesco por su excepcional contribución: el Park Güell, el Palau Güell, la Casa Milà, la Casa Vicens, la obra en la fachada del Nacimiento y la cripta de la Sagrada Familia, la Casa Batlló y la cripta de la Colònia Güell.

Pero además de sus creaciones más emblemáticas, Gaudí participó en muchos otros proyectos, como los Pabellones de la Finca Güell, las farolas de la Plaça Reial y el Colegio Teresiano.

Desde la cima de la Torre Bellesguard. Foto Shutterstock

También proyectó la Cooperativa Obrera Mataronense, en Mataró; la Cripta de la Colonia Güell en Santa Coloma de Cervelló; las Bodegas Güell en Sitges y los Jardines Artigas en La Pobla de Lillet.

Fuera de Cataluña, diseñó El Capricho, villa de aire oriental en Comillas, Cantabria; la Casa Botines en León y el Palacio Episcopal de Astorga.

En el año del centenario de la muerte de Gaudí, proponemos un recorrido para admirar su legado.

La Sagrada Familia

La Sagrada Familia es la obra más emblemática de Gaudí. Foto Shutterstock

Concebida como “un templo para todos”, la Basílica iniciada en 1882 es su obra maestra y el máximo exponente del modernismo catalán. Cinco generaciones han acompañado la evolución de este proyecto que sigue en construcción y que se convirtió en uno de los monumentos más visitados de España.

Gaudí trabajó en el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia durante gran parte de su vida, completando la cripta, el ábside y parte de la fachada del Nacimiento. Solo vio terminada la Torre de San Bernabé.

Las columnas y vitrales de la Sagrada Familia. Foto Shutterstock

Desde 1914 se abocó a a una obra que consideraba su misión y llegó a vivir en su taller dentro de la iglesia. Hoy, la construcción se financia mediante donativos, aportes personales y la venta de entradas.

En su diseño, Gaudí combinó elementos góticos con formas orgánicas. Proyectó una estructura de 18 torres: 12 dedicadas a los apóstoles, cuatro a los evangelistas, una a la Virgen María, y la central y más alta (de 172,5 metros) consagrada a Jesucristo.

El conjunto se organiza en tres fachadas monumentales que narran la vida de Jesús: el Nacimiento, la Pasión y la Gloria, aún en desarrollo. En el interior, las columnas se elevan como árboles, evocando a un bosque atravesado por la luz de los vitrales de colores.

El centenario de su muerte marcará un hito inédito: la culminación de la Torre de Jesucristo.

La fachada del Nacimiento en la Sagrada Familia. Foto Shutterstock

La Basílica ha desplegado una agenda conmemorativa para 2026. El 19 de marzo -aniversario de la colocación de la primera piedra- habrá un Concierto del Orfeó Català, y el 10 de junio se celebrará una Misa Solemne por los 100 años de la muerte de Gaudí: será abierta al público y transmitida por streaming. También será bendecida e inaugurada la Torre de Jesucristo.

De septiembre a diciembre se presentará la exposición “Un sueño compartido”; frente a la fachada del Nacimiento actuarán agrupaciones de la cultura popular catalana; se organizará una Jornada de Arquitectura y se lanzará un libro.

Interior de la Sagrada Familia. Foto Shutterstock

El 8 de diciembre será la Misa de la Inmaculada, la inauguración de una maqueta táctil en colaboración con la Fundación ONCE y, el 18 de diciembre se realizará el Concierto de Navidad con la Escolanía de Montserrat y la Orquesta Sinfónica del Vallés, seguido de la iluminación de la fachada del Nacimiento.

La entrada cuesta 26 euros; jubilados, 21; menores de 11, gratis. Hay otra entrada de 40 euros que incluye una visita guiada, la experiencia de realidad aumentada “Lo que no se ve” y subir a una de las torres.

Casa Batlló

La original fachada de Casa Batlló, en Barcelona. Foto Shutterstock

El Passeig de Gràcia se consolidó como el gran eje de la nueva Barcelona hacia 1860 y residencia de las familias más ilustres.

En ese escenario nació este edificio, construido en 1877 por Emili Sala Cortés, antiguo profesor de Gaudí.

En 1903 lo adquirió el industrial textil Josep Batlló i Casanovas, quien dio total libertad para transformarlo.

Los ventanales y columnas de Casa Batlló, desde adentro. Foto Shutterstock

La intención inicial era demolerlo, pero Gaudí optó por una reforma integral entre 1904 y 1906: rediseñó la fachada ondulante revestida con cerámica y vidrio, redistribuyó los espacios interiores, amplió el patio desde donde se filtra la luz natural y convirtió la casa en una obra de arte donde la estética convive con la funcionalidad.

La propiedad dejó de estar en manos de la familia Batlló en los años 50. Después de distintos usos, desde la década del 90 pertenece a la familia Bernat, que la restauró y la abrió al público en 1995.

El interior de los pisos de Casa Batlló. Foto Shutterstock

Hoy es un ícono de Barcelona y recibe cerca de un millón de visitantes al año.

Hay distintos tipos de entradas. La Blue (visita general con audioguía y Gaudí Cube 360°) cuesta 33 euros; Silver (si a eso se suma la Azotea del Dragón), 38 euros; Gold (incluye también Tablet de realidad aumentada, Gaudí dome inmersivo, conserjería original y vivienda privada de los Batlló), 43 euros; los chicos de hasta 12 años, gratis. Abre a las 9 y la última entrada es a las 18.

Casa Milà – “La Pedrera”

La Casa Milà o La Pedrera rompió con los estilos de su época. Foto Shutterstock

Construida entre 1906 y 1912 en el Passeig de Gràcia por encargo de Pere Milà y Roser Segimon, es la obra civil más innovadora de Antonio Gaudí. Durante décadas alojó ilustres huéspedes, antes de convertirse en centro cultural y ser declarada Patrimonio de la Unesco.

La Casa Milà rompió con los estilos de su tiempo. Su fachada no es estructural: abandona el muro de carga tradicional y funciona como muro cortina. Las barandas de hierro forjado de sus 32 balcones y la concavidad de la piedra convierten cada balcón en una pequeña terraza.

La Pedrera se encuentra en el Passeig de Gràcia de Barcelona. Foto Shutterstock

Gaudí también se adelantó a la vida moderna al incorporar en el sótano un garaje para carruajes y automóviles, el primero en un edificio residencial, y al suprimir la escalera principal: a las viviendas se accedía por ascensor o escaleras de servicio.

En el interior, los cielorrasos se diseñaron ondulados, y la azotea tiene 29 chimeneas que eran las salidas de humo de la calefacción central de carbón.

La azotea con las chimeneas de La Pedrera. Foto Shutterstock

La entrada con videoguía cuesta desde 25 euros.

Park Güell y Casa Museo Gaudí

En Barcelona, el Park Güell ocupa 12 hectáreas. Foto Shutterstock

Cuando en 1900 comenzaron las obras, Barcelona vivía la expansión del Ensanche proyectado por Ildefons Cerdà.

En ese contexto, el empresario Eusebi Güell impulsó una urbanización privada para familias acomodadas en la llamada Montaña Pelada y encargó el proyecto a Gaudí.

Las columnas inclinadas evocan una ola en el Park Güell. Foto Shutterstock

La idea era crear un parque residencial al estilo británico -de allí su nombre en inglés Park- con unas 60 parcelas, caminos, viaductos y escaleras que respetaran la topografía y las vistas al mar.

Sin embargo, las restrictivas condiciones de venta y la falta de transporte adecuado la volvieron inviable: solo se construyeron dos casas y las obras se detuvieron en 1914.

El exterior del Park Güell en Barcelona. Foto Shutterstock

El parque quedó como jardín privado hasta que el Ayuntamiento lo adquirió en 1922 y lo abrió como parque municipal en 1926.

Entre sus espacios más emblemáticos se destacan la Escalinata del Dragón, con la salamandra revestida en trencadís; la gran plaza central -concebida como Teatro Griego– sostenida por la Sala Hipóstila y rodeada por el banco ondulado; y el Pórtico de la Lavandera, ejemplo de arquitectura orgánica con columnas inclinadas que evocan una ola.

La famosa Escalinata del Dragón en el Park Güell. Foto Shutterstock

Ocupa 12 hectáreas y abre desde 9.30 a 18. La entrada general cuesta 18 euros; de 7 a 12 años y mayores de 65, 13 euros.

Adentro del Park Güell, se puede visitar también la Casa Museo Gaudí.

La Casa Museo Gaudí en el Park Güell. Foto Shutterstock

Proyectada por Francesc Berenguer como casa modelo del proyecto residencial, fue el hogar de Gaudí entre 1906 y 1925.

Allí se instaló con su padre y su sobrina; tras la muerte de ambos, vivió solo, asistido por religiosas carmelitas.

El dormitorio de Antonio Gaudí en la Casa Museo. Foto Shutterstock

El edificio, de tres plantas y sótano, con torre puntiaguda y detalles en trencadís, conserva el ambiente doméstico del arquitecto. Desde 1963 funciona como museo y exhibe mobiliario, objetos y documentos.

La entrada cuesta 24 euros.

Palau Güell

Palau Güell, encargo del industrial y mecenas Eusebi Güell. Foto Shutterstock

Encargo del industrial y mecenas Eusebi Güell, fue realizado por Antonio Gaudí entre 1886 y 1890 como residencia familiar.

En 1945, la hija de Güell lo donó a la Diputación de Barcelona con la condición de preservarlo y destinarlo a uso cultural.

Fachada del Palau Güell. Foto Shutterstock

El recorrido permite conocer sus estancias, desde la caballeriza del subterráneo hasta las chimeneas de la azotea. La entrada cuesta 15 euros e incluye visitas guiadas los fines de semana.

Hay jornadas gratuitas el primer domingo de cada mes con reserva online.

Casa Vicens

Casa Vicens, primer gran pedido a Gaudí. Foto Shutterstock

Primer gran pedido a Gaudí, realizado entre 1883 y 1885, que marcó el inicio de su trayectoria y uno de los primeros hitos del modernismo en Cataluña y Europa.

Concebida como casa unifamiliar, anticipa muchas de las ideas que desarrollaría después.

Se ubica en la entonces villa de Gràcia, que a fines del siglo XIX pasó de ser una zona agrícola a un núcleo urbano activo con la expansión industrial y cultural.

Casa Calvet

Casa Calvet, su obra más conservadora. Foto Shutterstock

En pleno centro de Barcelona, fue diseñada por Gaudí a fines del siglo XIX por encargo del comerciante Pere Màrtir Calvet.

De estilo barroco y considerada su obra más conservadora, tiene sótano, planta baja, cuatro pisos y azotea.

Ganó el premio municipal al mejor edificio en 1900. Desde 2019 funciona como restaurante China Crown.

Torre Bellesguard

Sobre un castillo medieval se encuentra la Torre Bellesguard. Foto Shutterstock

Al pie de la sierra de Collserola, se alza sobre el emplazamiento de un castillo medieval.

Fue diseñada por Gaudí entre 1900 y 1909, con torre cónica, cruz y acompañada por un viaducto de arcadas inclinadas.

Portal Miralles

El Portal Miralles y la estatua en homenaje a Gaudí. Foto Shutterstock

En Passeig de Manuel Girona 55-57, fue realizado entre 1901 y 1902 para la Finca Miralles, a pedido del industrial Ermenegild Miralles.

Diseñó la portada y el muro perimetral, de perfil ondulante, revestido en trecandís blanco y coronado por una red metálica.

Restaurado en 2000, suma la escultura “A Antoni Gaudí”.



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