
El presidente de Chile, Gabriel Boric, mostró incomodidad cuando le preguntaron por su vínculo con su par argentino, Javier Milei, durante una conferencia de prensa en Nueva York tras participar en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La consulta surgió a raíz de versiones sobre un presunto encuentro con Axel Kicillof, quien también estuvo esta semana en la ciudad estadounidense pero por otro motivo: el gobernador bonaerense viajó para participar del homenaje al expresidente uruguayo José «Pepe» Mujica, fallecido en mayo.
El miércoles, Boric y Kicillof coincidieron en ese acto en recuerdo del exmandatario uruguayo. Desde allí se dispararon las especulaciones sobre un posible diálogo entre ambos. Ese mismo día, incluso, el jefe de Estado chileno había criticado a Milei por la manera en la que se refiere a los opositores que cuestionan sus ideas.
«Miren ustedes cómo el presidente de Argentina trata hoy a quienes son opositores a él. Les dice ‘los kukas, los kukas’. Cucarachas. Yo no soy peronista, pero más allá de dónde se sea, el tratar de cucaracha a tu adversario… ¿Qué se hace con las cucarachas? Se las aplasta. Y las palabras van construyendo realidades», reflexionó entonces.
Este jueves, al ser consultado por su relación con Milei, Boric cambió de semblante de manera repentina. Serio, con gesto contrariado, miró al periodista y lanzó: «¿Es una pregunta o es una afirmación? Porque la pregunta contiene una hipótesis». Tras un tenso ida y vuelta en el que negó haber conversado con Kicillof, insistió: «No entiendo cuál es el punto».
«Yo fui al cambio de mando del presidente Milei, como corresponde a un jefe de Estado. Hemos mantenido relaciones diplomáticas cordiales y permanentes con la Argentina. Nuestro embajador, José Antonio Viera-Gallo, que tiene gran experiencia y ya fue embajador en Buenos Aires, mantiene el diálogo que corresponde con todas las autoridades», explicó.
«Puedo tener diferencias ideológicas con Milei, pero siempre lo he tratado con respeto. Lo conversamos personalmente no solo en Argentina, cuando fui al cambio de mando, sino también en Suiza, en la cumbre por la paz en Ucrania», agregó.
Y remató: «Hacer una afirmación y tratar de instalar la idea de que estoy teniendo conversaciones por el costado no es cierto. Yo mantengo una política de Estado. Y como jefe de Estado me relaciono con Milei como corresponde, porque fue a quien eligieron los argentinos y yo respeto la voluntad soberana del pueblo».
En la misma línea, Boric subrayó la importancia de ser «muy serios», porque lo que está en juego es la política internacional de Chile. «Más aún con un país hermano como Argentina, con el que compartimos miles de kilómetros de frontera y con el que seguimos colaborando día a día, más allá de las diferencias ideológicas. Como dije anteriormente, los presidentes pasan, pero las instituciones quedan», concluyó.
