miércoles, febrero 4Hola Cañuelas

el innovador proyecto de tres jóvenes argentinos y un brasileño que llegó a Europa


Gabriela responde desde un celular con número de Estados Unidos. Pienso que debe estar rodeada de nieve, con jornadas de frío extremo y alertas meteorológicas. Pero no. Enseguida aclara que está en Posadas, donde tiene familia y amigos, viviendo los 42° veraniegos que envuelven a la capital de Misiones.

Gabriela Polanco Ferreyra es argentina, tiene 34 años, vive un poco entre Estados Unidos y Latinoamérica, y es CEO y cofundadora de The Regenerative Tourism, una startup de turismo regenerativo que está desarrollando una plataforma tecnológica que mide el impacto ambiental y social de cada viaje.

Desde hace un año y medio, y con el objetivo de mejorar el turismo, están trabajando en este proyecto que conecta viajaros con destinos/prestadores que buscan regenerar ecosistemas y comunidades.

“En términos simples, puede recordar a un Airbnb porque el viajero descubre destinos, alojamientos y experiencias. Pero vamos un paso más allá: integramos una capa de verificación y métricas que hace visible el impacto real de cada viaje. Al momento de reservar, el viajero no ve solo fotos o una descripción eco, sino información concreta, medible y comprobable”, explica Gabriela y ejemplifica: “Cómo contribuye esa experiencia (turística) a la conservación del entorno; qué parte del valor económico queda en la comunidad local; qué prácticas ambientales y sociales aplica el proveedor”.

El equipo fundador de The Regenerative Tourismo está integrado por cuatro profesionales (y amigos que fueron conociéndose y conectándose en diferentes etapas de la vida) con experiencia en diseño de producto, tecnología y estrategia. Además de Gabriela, el equipo se completa con Florencia Mian y Gonzalo Baumann, de Misiones, y Pedro Kielmanowicz, brasileño.

En 2024 fue la primera vez que estuvieron los cuatro juntos y empezaron a trabajar en esta idea.

Parte del equipo fundador. La idea surgió a partir de sus viajes. Foto The Regenerative Tourism

Dos años después de aquella primera reunión, este febrero los encontrará a los cuatro nuevamente reunidos en Portugal, pero porque el proyecto -que está en etapa de MVP (Producto Mínimo Viable” y piloto- fue seleccionado entre muchos otros de todo el mundo, para participar del Madeira Startup Retreat, un programa europeo que tiene lugar en la isla portuguesa y busca impulsar la innovación en turismo sostenible.

“El programa nos da acceso a mentores, expertos del sector, instituciones y otros emprendedores con más experiencia. Creemos mucho en aprender de gente que sabe más que nosotros”, dice Gabriela

Turismo: impacto positivo vs efectos negativos

“Todos llevábamos años viajando, viviendo entre distintos países y trabajando, y veíamos de cerca tanto el impacto positivo del turismo en las economías locales como también sus efectos más problemáticos”, explica Gabriela.

Los tres miembros argentinos del equpo fundador: Gabriela, Gonzalo y Florencia. Foto The Regenerative Tourism

“Con el tiempo empezó a aparecer una contradicción bastante clara: por un lado, intentábamos tomar decisiones más conscientes en nuestra vida cotidiana, pero al mismo tiempo notábamos la huella que implica una vida más nómada y el propio acto de viajar. Esa tensión nos llevó a preguntarnos si existía una forma más responsable de movernos por el mundo, no dejando de viajar, sino haciéndolo mejor”, agrega.

Y ahí es donde decidieron ponerse a trabajar con el concepto de turismo regenerativo y cuando también empezaron a entender y proyectar qué hacer o en qué soluciones trabajar: crear “una plataforma tecnológica que ayudara a medir impacto y a facilitar elecciones más responsables al momento de viajar”.

En el mundo ya es muy común escuchar hablar del concepto “turismo sostenible”, pero no tanto del “turismo regenerativo”.

Muchos hoteles certifican sus cuidados con el entorno en el que operan. Foto Shutterstock

Para los creadores de The Regenerative Tourism, la diferencia es que el «turismo sostenible» busca reducir el impacto negativo –cuidar los recursos, generar menos residuos o compensar las emisiones-, mientras que el “turismo regenerativo” minimiza el impacto, claro, pero “va un paso más allá”, busca generar un impacto positivo en el destino. “No se trata solo de ser menos perjudicial, sino de contribuir activamente a mejorar el lugar”, sintetiza Gabriela.

Más allá del concepto que se use, hay una clave que explica también la misión del proyecto: que el cuidado del medioambiente, el interés por el impacto del turismo o las acciones proactivas en favor de la comunidad o del entorno natural no se queden en un discurso o una etiqueta bonita. “Si no se puede medir, termina siendo marketing”.

Un ejemplo de los efectos negativos del turismo masivo: Maya Bay (Tailandia) cerró varios años para tratar de recuperar sus corales. Reabrió en 2024. Foto AFP PHOTO / Lillian SUWANRUMPHA

Por eso el eje del proyecto es “visibilizar experiencias responsables (un hotel, un paseo o tour, un transporte, por ejemplo), medirlas y compartirlas”; que el viajero pueda comparar opciones con información concreta y, al mismo tiempo, que los anfitriones tengan incentivos reales para mejorar.

El viajero responsable

Según un estudio de Booking, la plataforma de alojamiento que funciona en todo el mundo, el 93% de los viajeros globales dicen que quieren tomar decisiones más sostenibles o ya lo han hecho, mientras que el 84% considera importante la sostenibilidad al planificar un viaje.

Las personas quieren seguir viajando por el mundo –las estadísticas de ONU Turismo confirmaron que en 2025 las llegadas internacionales crecieron un 4%-, pero muchos empiezan a prestar atención al impacto que tiene esta actividad o cómo disfrutar de la pasión por viajar de manera más responsable.

El 93% de los viajeros globales dicen que quieren tomar decisiones más sostenibles, según una encuesta de Booking. Foto Shutterstock

“También hay algo más sutil: mucha gente empieza a sentir cierto cansancio con la lógica del checklist, de ir a un destino solo para la foto o para tacharlo de la lista. Viajar más rápido o más lejos a veces implica conectar menos con el lugar, y muchos viajeros ahora buscan experiencias más auténticas y con impacto positivo”, explica Gabriela, al tiempo que alerta sobre el greenwashing (una estrategia de marketing engañosa, por la que las empresas aparentan preocuparse por la sustentabilidad, pero no generan ambios reales en sus prácticas).

Y para elegir mejor aquellas opciones que realmente impacten de manera positiva, se “necesita información simple, confiable y comparable”.

Del lado de los destinos también se ve cada vez más cómo la presión del turismo masivo los lleva a buscar estrategias que les permitan un crecimiento más ordenado como para que el flujo de turistas, necesarios para la economía local, no degrade su identidad ni su entorno natural

No creemos en señalar con el dedo ni en decirle a la gente que viaje menos. Viajar es descanso, curiosidad, encuentro con otras culturas. La clave no es juzgar ni moralizar, sino brindar herramientas para elegir mejor. Los cambios más duraderos no vienen de la culpa, sino de entender y poder acceder a alternativas concretas”, agrega Gabriela.



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