
Reymundo nos recibe en su casa en medio del Valle de Pucará. Lleva campera y una boina roja. La cara arrugada como una cama sin hacer. En esa vastedad, en la inmensidad de la montaña, el diálogo no lleva prisa. Se va armando con lentitud y prudencia. Se construye con datos del tiempo, con detalles de nuestro viaje y termina con una ofrenda del pastor.
“En esta bolsa hay 14 yuyos. Hay romero, cedrón, rica rica y muña”, dice. Preguntamos, con algo de picardía, si el muña es para el amor. “Así es”, contesta con una sonrisa.
El relato de Reymundo es solo uno de los que pueden encontrarse en el Valle de Pucará, en el departamento San Carlos, provincia de Salta, en el Valle Calchaquí. A casi dos horas de viaje en auto desde Cafayate, acá los tiempos son otros.
Este lugar, parte del municipio de Angastaco, es un gran contraste de verde y montaña. Una gran inmensidad de quebradas, ríos, montañas, trepadas y vestigios de pobladores originarios. Un lugar para probar vino de altura y detenerse en el cielo poblado de estrellas.
Trekking y cardones
Después de llegar, la primera actividad es un trekking por la Ruta de los Pastores y el Bosque de Cardones. El camino es plácido y por momentos, solo se escucha la goma de la zapatilla rozando el suelo.
Atravesando el río Pucará. Foto Alexis Torazza GazzoneAparece la jarilla, el cuarzo en las rocas rojizas y una quebrada llena de cardones. De pronto, la mirada se detiene ante su inmensidad, ante el dato de que crecen solo un centímetro por año. Inútil hacer cálculos de su edad. Sólo el silencio ante esa flor blanca y esos espinudos brazos en forma de candelabro.
Al regreso, Reymundo pregunta cómo fue el paseo. Queda como recuerdo su bolsa llena de yuyos y un adjetivo que usó para describir el clima. “El viento está triste”, dijo. Nos quedamos sin preguntarle.
Vestigios del pasado
Al día siguiente, el gran desafío es la ciudad oculta La Reina, un pucará (fortaleza) perteneciente a las culturas prehispánicas, del que quedan unos 100 recintos, distribuidos en conjuntos arquitectónicos separados por espacios abiertos. Su existencia está referenciada como “Pukará de Angastaco” en el estudio “Pukaras en el Valle Calchaquí medio (Salta, Argentina). Algunas respuestas a viejas preguntas”, de las investigadoras del CONICET Verónica I. Williams, María Paula Villegas y María Cecilia Castellanos.
Cerros con minerales multicolores camino al Pucará de La Reina. Foto Francisco Moreno HueyoPero todavía falta para ese premio mayor.
La excursión de todo el día suele combinar cabalgata y caminata. Hasta la base del cerro, antes de la trepada más dura, la mirada se detiene en el valle y sus colores: primero verde al borde del río, después rojizo; más tarde rojo sangre…
Cabalgata por Los Colorados. Foto Francisco Moreno HueyoA medida que subimos, vamos ganando perspectiva. Se ven los campos verdes; los manchones productivos de comino, alfalfa, pimentón y otros.
Después de la trepada, se llega a la antigua ciudad donde se ven paredes de piedra, la planicie del cementerio y, al fondo, el valle amplio y el río Pucará. Allí arriba, con todo el valle a nuestros pies, el almuerzo -un sándwich, una fruta- sabe a gloria.
Restos de una antigua vivienda en el pucará de La Reina. Foto Alexis Torazza GazzoneDespués se regresa al hotel pasando por viñedos y cañadones. Y cortaderas al lado del río, altas, desordenadas, cortantes al tacto.
Tiempo de vinos
Al tiempo dedicado a las caminatas, le sigue el tiempo del relax. La Finca de los Viñedos Imposibles, una reserva natural privada de 10.000 hectáreas donde se hacen las caminatas, produce vinos de gran calidad (el enólogo francés Michel Rolland destacó el potencial único de la zona). Son apenas 20.000 botellas al año, de las cuales el 60% se exporta. Producen Malbec, Torrontés, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon.
Llamas en un corral de piedra. Foto Miguel César AlemánEn la galería de una vieja casa refaccionada, Francisco Moreno Hueyo, fundador del proyecto, relata el origen del nombre, surgido tras dos inundaciones de proporciones bíblicas.
“Después de haber construido el sistema de riego, la inundación más grande en los últimos 50 años arrasó con nuestras instalaciones. Perseveramos e instalamos nuevamente todo, pero un segundo alud arrastró y rompió las cañerías. Conquistando lo imposible, volvimos a cavar para instalar las estructuras necesarias”, cuenta.
La charla sigue fácil y fresca, como el Torrontés de estas tierras. Cuando cae la noche, se vuelve más untuosa, como los tintos que ganan cuerpo y profundidad. Se acompaña con un glorioso queso de cabra de la zona.
Portón de entrada a la finca y los viñedos. Foto Miguel César AlemánLlega la hora de regresar a casa. Queda la pregunta flotando en el aire. ¿Qué habrá querido decir Reymundo con lo del viento triste?
Tal vez la respuesta esté ahí afuera, en ese valle inmenso que cambia de humor con la luz y las horas. Tal vez sea mejor quedarse con algunas dudas.
Cómo llegar al Valle de Pucará
- Aerolíneas Argentinas, JetSmart y Flybondi vuelan desde Aeroparque y Ezeiza a la ciudad de Salta. Se consiguen pasajes a partir de $71.000 ida y vuelta.
- Desde la ciudad de Salta, FlechaBus llega hasta Cafayate. El viaje dura cuatro horas y cuesta $ 26.000 (sólo ida).
- Otra alternativa es volar a San Miguel de Tucumán y desde allí tomar un bus hasta Cafayate: el viaje dura seis horas. La única empresa que cubre ese tramo desde Tucumán es Aconquija y cuesta $ 33.000 por tramo (transporteaconquija.com.ar).
- En Cafayate, se pueden contratar remises o un transfer para ir al Valle de Pucará. Si va en auto particular, tenga en cuenta que son 100 kilómetros al norte de Cafayate por camino de asfalto y ripio. Se puede llegar por la ruta 40 partiendo desde Cafayate hasta el pueblo de Angastaco; luego se toma la Ruta Provincial 25 hasta el Valle de Pucará. .
Dónde alojarse
- La Finca de los Viñedos Imposibles cuenta con un hotel boutique que ofrece siete habitaciones, restaurante de cocina regional y sala de degustación. Tiene modalidad todo incluido, con alojamiento, las cuatro comidas, una copa de vino con la cena y una actividad diaria.
- El establecimiento produce las líneas de vino Tozudo y Tenaz, reconocidos por su alta calidad y terroir único a 2.400 metros sobre el nivel del mar. Con pocos años en el mercado, ya ganaron distinciones internacionales.
- Cuesta US$ 500 por persona por día. También se pueden optar por otras actividades -no incluidas en la tarifa- como cabalgatas y vuelos en globo (Instagram @vinedosimposibles).
Cuánto cuesta
Casa de las Empanadas es un tradicional restaurante en el centro de Cafayate: la docena de empanadas cuesta $ 18.000 (ofrecen 14 variedades); tamales y humitas, $ 9.000 cada uno; locro, cazuela de humita y carbonada, $ 17.000 (Instagram @casadelasempanadas).
