domingo, enero 18Hola Cañuelas

glamour y renovación para celebrar los 80 años


Un refugio exquisito y elegante, un oasis de calma y lujo frente al mar. Así podríamos empezar a definir a Bal Harbour, un bello distrito del norte de Miami Beach, Florida (Estados Unidos), donde la cercanía del mar y las playas de arena blanca combinan a la perfección con residencias coquetas, varios hoteles alta gama, bares y restaurantes con una sólida propuesta gastronómica y una experiencia de compras que despliega vidrieras de las más reconocidas marcas de lujo.

Bal Harbour, también se prepara para celebrar, en 2026, sus 80 años. Aunque aún no hay una agenda de festejos totalmente definida, sí está claro que el distrito dará que hablar.

Es que, durante el primer trimestre del próximo año, comenzarán las obras del Harbourfront Park Village, un proyecto ambicioso y visionario de un único parque público -para disfrute de locales y visitantes- que integrará un parque lineal frente al mar con el espigón histórico.

Con un diseño innovador a cargo del galardonado estudio Mikyoung Kin Design Studio, especializado en arquitectura paisajística, este nuevo espacio se realizará por etapas. La primera fase estará dedicada a sustituir el muro de contención desde el puente Haulover hasta la zona compactada de la playa.

Algo para destacar es que el proyecto atenderá al cuidado del medioambiente y la sustentabilidad, la accesibilidad y la seguridad para la gente.

Naturaleza y playa. Bal Harbour se renueva para celebrar sus 80 años. Foto Bal Harbour VillageNaturaleza y playa. Bal Harbour se renueva para celebrar sus 80 años. Foto Bal Harbour Village

Se prevé instalar, por ejemplo, iluminación que ayude a la preservación de las tortugas marinas, así como también la posibilidad de ofrecer mayor protección a las playas y propiedades frente a las marejadas y el aumento del nivel del mar.

Otra novedad de este proyecto, que se estima que estará listo para fines de 2027 o comienzos de 2028, es la incorporación de una “línea de costa viva”: crear un hábitat para corales reubicados y otras formas de vida marina. Una característica que lo hace único.

Los orígenes: terreno, guerra y perseverancia

Nacido en 1946 como “Bay Harbour”, finalmente se decidió que su nombre sería Bal Harbour: la palabra “Bal” deriva de bay (bahía) y de Atlantic (Atlántico).

En 1946 abrió el primer hotel en la zona. Foto Bal Harbour VillageEn 1946 abrió el primer hotel en la zona. Foto Bal Harbour Village

Sin embargo, el sueño había comenzado mucho antes, cuando en 1929 una empresa promotora inmobiliaria compró un terreno junto al mar con la idea de desarrollar una comunidad “desde cero”.

Con la Segunda Guerra Mundial, todo quedó en pausa. Es más, el terreno lo alquiló por un tiempo el ejército de Estados Unidos “por un dólar al año”, cuenta la historia oficial de Bal Harbour.

Una vez finalizada la guerra, la idea del desarrollo volvió a arrancar y en diciembre de 1946 abrió sus puertas el primer hotel de la zona, un edificio de 10 pisos y 160 habitaciones, que buscaba establecer un nuevo modelo de lujo, ocio y modernidad.

Le siguieron varios más, siempre bordeando la costa, que empezaron a atraer cada vez más visitantes. Bal Harbour empezaba a pisar fuerte como destino atractivo para celebridades como músicos, artistas y presidentes.

Compras de lujo: un hito

Unos años después, en 1965, llegó otro hito fundamental en el desarrollo de la zona, de la mano de Stanley Whitman: Bal Harbour Shops, un centro comercial que se inició con 30 tiendas de lujo y con un concepto que iba por un camino muy diferente de lo que marcaba la moda de aquella época: en vez de hacer un complejo cerrado como los que se construían en todos lados, Whitman optó por un modelo que rescatara la “cálida belleza” del sur de Florida.

Bal Harbour Shops, un centro comercial que concentra las marcas de lujo. Foto Bal Harbour VillageBal Harbour Shops, un centro comercial que concentra las marcas de lujo. Foto Bal Harbour Village

Esta idea se tradujo en pasillos al aire libre y mucha vegetación plasmada en jardines frondosos de palmeras, flores y fuentes. Un ambiente de frescura y relax para hacer compras o para, simplemente, pasear, mirar vidrieras y comer algo.

Comodidad, conveniencia y belleza natural fueron parte del concepto que marcó una diferencia en aquel momento y que hoy también resulta un sello de su identidad, junto con la elegancia, el lujo y la exclusividad.

Cuentan que parte del éxito inmediato y del posicionamiento de Bal Harbour Shops se explica por la firme decisión de Whitman, quien convenció a Neiman Marcus, en 1971, de abrir allí su primera tienda por departamentos fuera de Texas y, al mismo tiempo, conquistar boutiques de diseñadores que, en aquel momento, solo se veían en Champs-Élysées de París o en la Fifth Avenue de Nueva York.

El restaurante Carpaccio, a pleno. Foto Bal Harbour VillageEl restaurante Carpaccio, a pleno. Foto Bal Harbour Village

Funcionó. Es más, ya en 1982 hubo que construir un segundo piso para tener suficiente espacio para satisfacer la demanda de las marcas de lujo que querían estar allí.

Actualmente, el centro comercial cuenta con más de 100 marcas de moda y joyería súper famosas y lujosas del mundo, desde Chanel o Gucci hasta Prada, Bulgari, Ferragamo o Tiffany.

Hoteles cinco estrellas y buena gastronomía

La impronta de la elegancia y el lujo está marcada también por los hoteles que fueron instalándose en Bal Harbour, entre los que se destacan nombres como The Ritz-Carlton y St. Regis, que son parte de la identidad del distrito. O el Beach Haus Bal Harbour, que propone un concepto ideal para estancias más prolongadas, de 96 unidades con cocina.

El imponente St. Regis, hotel de lujo. Foto Bal Harbour VillageEl imponente St. Regis, hotel de lujo. Foto Bal Harbour Village

Allí también está el Sea View, uno de los hoteles históricos, construido en 1948 con estilo europeo. Por sus habitaciones y salones pasaron desde miembros de la realeza hasta celebridades.

La gastronomía se destaca con locales y sabores atractivos tanto en los hoteles como en Bal Harbour Shops. Es el caso de Makoto -cocina japonesa moderna-, de la carta italiana de Carpaccio, o de la comida americana de Hillstone Grill en el centro comercial. Y también de la propuesta de Atlantikós en el St. Regis, o Artisan Beach House en el Ritz Carlton.

La agenda local

Como parte de la temporada de las fiestas, que se celebra junto al mar, la agenda de eventos locales contempla desde muestras artísticas hasta actividades como yoga.

The Hidden Pearl, la nueva instalación de la artista Ana Bonamico. Foto Bal Harbour VillageThe Hidden Pearl, la nueva instalación de la artista Ana Bonamico. Foto Bal Harbour Village

Una de las atracciones temporales con las que convoca actualmente es The Hidden Pearl, una instalación de la artista argentina Ana Bonamico -que ya abrió al público frente al mar-, y celebra la fortaleza interior y el poder de la transformación, inspirada “en la resiliencia de las ostras” (102 Beach Access Path). Como una extensión visual, hay un mural de la misma artista en el pasaje. Mural e instalación podrán disfrutarse hasta el 3 de enero, todos los días de 11 a 17.

Del 12 al 14 de diciembre, será el turno del Salon du Vintage, dedicado al lujo y la alta costura. Es la primera vez que este prestigioso evento sale de Francia y cruza el Atlántico para mostrar en Miami piezas únicas de Chanel, Dior, Hermès, Yves Saint Laurent, Prada y más en dos días dedicados a marcas prestigiosas y un ambiente de mucho glamour.

Por otro lado, el 23 de diciembre se realizará el Sunlit Palette, una experiencia artística al aire libre, con la participación de educadores del Museum of Contemporary Art.

El sábado 27 será el momento de observar las estrellas con la guía del Frost Museum of Science y representantes de la NASA. Starstuck: a Night at the Park propone observaciones astronómicas, charlas de especialistas y hasta la posibilidad de acampar bajo las estrellas en Bal Harbour Waterfront Park.

Además de las celebraciones de los hoteles de lujo, con cenas especiales para las fiestas, el miércoles 31, la paya de Bal Harbour será el lugar para disfrutar de los fuegos artificiales y recibir el Año Nuevo. Una fiesta que seguirá al día siguiente, con el New Year’s Day Concert, con música de la South Florida Symphony Orchestra.

Para cerrar la temporada festiva, el 3 de enero se realizará Full Moon Yoga on de Beach, una experiencia para alinear cuerpo y mente bajo la luz de la luna, acompañada por el arrullo del mar (la propuesta se repetirá el 1 de febrero).



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