domingo, diciembre 7Hola Cañuelas

Kimi Antonelli recibió más de 1.100 mensajes de odio tras las acusaciones infundadas de Red Bull de haber dejado pasar a Lando Norris en el GP de Qatar



La antesala de la definición del campeonato de la Fórmula 1 en Abu Dhabi quedó atravesada por un hecho tan grave como inesperado: Kimi Antonelli recibió más de 1.100 mensajes abusivos en sus redes sociales después del Gran Premio de Qatar. Amenazas de muerte, insultos homofóbicos y agresiones personales conformaron una ola de violencia digital que encendió alarmas y que expone, otra vez, el costado más tóxico del deporte.

Todo comenzó con una maniobra sobre el final de la carrera en Lusail. Antonelli intentaba defender su posición frente a Lando Norris mientras perseguía a Carlos Sainz en la lucha por el podio. Pero en la curva 10, y en medio del aire sucio, perdió la estabilidad del auto y se fue a la zona de escape. Norris aprovechó el error y lo superó, un movimiento que terminó favoreciendo al británico en la pelea por el campeonato.

Hasta ahí, nada fuera de lo que puede ocurrir en una competencia exigente. Pero rápidamente el episodio tomó otro rumbo. Durante la carrera, el ingeniero de Max Verstappen deslizó por radio que Antonelli “parecía haberlo dejado pasar”. Y después del GP, Helmut Marko, asesor de Red Bull, declaró a Sky Alemania que había sido “demasiado obvio” que el piloto de Mercedes había “saludado para dejar pasar” a Norris.

Las declaraciones se propagaron con la velocidad de la luz y derivaron en un ataque masivo contra Antonelli, que tiene apenas 18 años. Según los registros internos de Mercedes, en menos de 24 horas aparecieron más de 1.100 mensajes considerados “severos o sospechosos” en sus cuentas: un aumento del 1.100% respecto de un domingo normal. Otros 330 comentarios del mismo tenor llegaron a las redes oficiales del equipo.

Frente al impacto, Antonelli reaccionó con un gesto silencioso pero contundente: apagó su foto de perfil y la dejó completamente negra. Mercedes, en cambio, optó por la vía institucional y llevará el caso ante la FIA, que impulsa la campaña United Against Online Abuse, aunque todavía no emitió una respuesta pública.

La evidencia, tanto en telemetría como en video, respalda la versión del piloto: en el aire sucio y con los neumáticos calientes, entró a la curva más rápido que en la vuelta anterior y perdió el tren trasero, un error que a Fernando Alonso lo llevó a un trompo en ese mismo punto minutos antes. No hubo maniobra deliberada, solo un exceso de velocidad en una zona crítica.

Toto Wolff, jefe de Mercedes, fue enfático al repudiar las insinuaciones. “Un disparate total. Kimi estaba peleando por un podio. ¿Cómo se puede creer algo así?”, expresó, visiblemente molesto. Red Bull intentó calmar el clima con un comunicado en el que reconoció que sus especulaciones eran “incorrectas”, aunque sin una disculpa explícita. Marko sí pidió perdón por separado ante un medio alemán.

La F1 vive días de tensión máxima por la definición del título entre Norris, Verstappen y Piastri. Pero el caso Antonelli mostró otra batalla que la categoría aún no domina: la del odio amplificado en redes sociales, donde una frase sin sustento, como en este caso, puede desencadenar una reacción violenta e injustificada.

A 18 años, Antonelli enfrenta un escenario que ningún piloto debería vivir. Lo que ocurrió en Qatar no solo desnuda la fragilidad de la convivencia digital en el automovilismo: también obliga a la FIA, a los equipos y a la propia comunidad de fanáticos a replantearse cuáles son los límites.

Antonelli llegó a la Fórmula 1 en 2025 como una de las mayores promesas surgidas del programa junior de Mercedes. Campeón en categorías formativas y considerado un talento de proyección a largo plazo, se ubicó rápidamente como un competidor sólido en su temporada debut. Antes del GP de Qatar, había sumado puntos en múltiples carreras y protagonizado varias actuaciones destacadas, incluyendo peleas directas con pilotos de experiencia como Sainz, Alonso y Pérez.





Source link