
Además de la adrenalina del desierto, el placer de las playas y la fascinación por la vida submarina, Los Cabos -en Baja California Sur, México– ofrece otro tipo de aventura: la que se vive con el paladar.
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El desayuno en el hotel Casa Dorada es un buffet con múltiples opciones. Su restaurante de almuerzos y cenas, Doce Tribus, tiene un menú fenomenal.
Dos variedades de tacos que despertarán los sentidos son el taco urbano, preparado con tortilla de maíz azul, chorizo argentino, camarón tempura, alioli de ajo, cebolla caramelizada y brotes de cilantro; y el taco de brisket, preparado con tortilla de remolacha, carne de brisket, mole negro, cremoso de aguacate y cebolla encurtida.
Con enormes suites frente al mar, un spa y piscina privada, Casa Dorada ofrece a los huéspedes cinco restaurantes, además de Doce Tribus, está Maydán (buffet internacional, mariscos), Trattoria Médano (pizzas artesanales), el bar de Sushi (japonés), Okianus (junto a la piscina, platillos casuales) y The B Bar (snacks, pizzas, cocteles).
Los tacos «estrellas» de Doce Tribus.Otros restaurantes con platos imperdibles
A quince minutos en auto desde allí, dentro del hotel Hacienda del Mar, está el restaurante Pitahayas, un local abierto con magnífico techo de palapa.
El guacamole con semillas mexicanas y chapulines es una recomendación para quienes quieran aventurarse a probar algo distinto. Los chapulines —los grillos que inspiraron a Chespirito a crear a su noble superhéroe— aportan un toque crujiente y terroso.
Guacamole con semillas y chapulines.El guacamole viene acompañado de ajonjolí, semillas de girasol y de calabaza, chile serrano y una ensaladilla de pepino, cilantro y menta que da un toque de frescura a esta entrada.
En Toro Latin Kitchen, del chef Richard Sandoval y a cargo del chef ejecutivo Maximiliano Ríos, un argentino que lleva más de una década en Los Cabos, se presenta una cocina fusión de platos latinoamericanos con técnicas asiáticas.
En Toro Latin Kitchen, la ensalada de remolacha braseada con pistachos garrapiñados.El menú es una explosión de sabores y texturas donde es difícil quedarse con un favorito. Destacan la entrada de atún de aleta azul con emulsión de miso, la ensalada de remolacha braseada con pistachos garrapiñados y los tacos de short-rib con ensalada de rábano, chile jalapeño, corona crocante de batata y salsa de cacahuate.
Toro Latin Kitchen, el pulpo asado y los tacos de short-rib.De postre, su versión del clásico pan de elote presenta al maíz, el ingrediente principal, en dos texturas: en el bizcocho coronado con un quenelle de helado de vainilla y en las palomitas caramelizadas.
El pan de elote, una reversión del clásico postre mexicano en Toro Latin Kitchen.En Los Tres Gallos, ya sea en su sede de Cabo San Lucas o en la de San José, la atención no solo es espléndida: también se siente la calidez que caracteriza al mexicano en el trato con el turista, reflejada en cada bocado de raciones generosas y equilibradas.
Pozole en Los Tres Gallos.No es casualidad que el local figure en la guía Michelin como uno de los sitios recomendados. Se destacan especialmente el pozole, un caldo enriquecido con chiles asados y tomates al que se añaden trozos de cerdo y se corona con cebolla, lechuga y rábano.
También vale la pena probar el chile poblano relleno de queso menonita bañado en salsa de tomate; y, como postre, el flan de la casa, con una cremosidad aterciopelada que invita a pedir otro.
En el restaurante Los Tres Gallos, el chile poblano relleno de queso menonita bañado en salsa de tomate.En Todos Santos, Jazamango es un restaurante farm-to-table que cuenta con su propio huerto.
Ensalada de temporada en el restaurante farm-to-table de Jazamango, en Todos Santos, Baja California Sur, México.A los comensales los recibe el olor de las más de 400 tortillas que hacen a diario en una plancha ubicada en la entrada, mezclado con el ahumado de las parrillas de la cocina abierta al salón.
Pulpo asado servido sobre un risotto.Entre los platos destacados, el pulpo asado se sirve sobre un risotto con sofrito de azafrán, mientras que la ensalada de temporada combina vinagreta de menta y eneldo con tomate cherry, gajos de naranja y toronja, pepita garrapiñada y cebolla morada.
Para los fanáticos de paladares curiosos, Tequila Town en Todos Santos ofrece productos exclusivos, más de cuatrocientas marcas de bebidas artesanales y algunas industrializadas. No hay que perderse la oportunidad de hacer una degustación de mezcal y tequila de la mano de Jesús Benavides, quien explica las diferencias entre cada variedad con la pasión del que lleva el agave en las venas.
En Tequila Town, Todos Santos, Jesús Benavides explica las diferencias entre el mezcal y el tequila.“Por 3.500 años, la destilación primitiva del agave daba muy poca producción y era usada solo para rituales. Para los pueblos y sus chamanes, el agave era otro ser vivo; antes de cortarlo, negociaban con él. Parte del pacto era que los chamanes debían poner a su descendencia alrededor del agave para que, al verlos, la planta pudiera entregar su vida y diera buen mezcal”, explica Benavides.
Más tarde, los reales artesanos del agave lo cocinan en horno de barro entre cinco y doce días. Transcurrido es tiempo, el agave se “muele a palos” —bromea el maestro mezcalero— y se fermenta con todas las fibras. Al probar distintos mezcales: ancestrales, artesanales y comerciales. Cada sorbo de la degustación se sigue entramando con siglos de historia y del riguroso proceso para producirlo. Si están en Todos Santos, es un viaje al paladar que agudiza los sentidos (y no hay resaca alguna).
Si se busca un lugar para disfrutar de comida mediterránea y música en vivo mientras se ve el atardecer, no hay discusión: Sunset Monalisa es el sitio indicado. Construido sobre un risco en Playa del Rey, ofrece una experiencia lujosa de principio a fin.
Almejas en Sunset Monalisa, ideal para disfrutar mientras cae el sol. A cargo del chef Héctor Morales, el local cuenta con menús de tres a seis tiempos. Se destacan las entradas de almejas con mantequilla, semillas de calabaza y chiles guajillos; los fetuccine caseros con trufa negra, mantequilla Plugrá y espuma de queso parmesano.
Frente a una vista majestuosa del atardecer, nada mejor que cerrar la cena de cuatro tiempos con el postre de sorbete de coco, crema y merengue de maracuyá, gel de mango y albahaca.
En Sunset Monalisa, el postre de sorbete de coco, crema y merengue de maracuyá, gel de mango y albahaca.En el club Sur Beach House, un complejo en playa El Médano donde se puede pagar la estadía de un día si se está en un hotel sin acceso directo a las playas, hay una oferta variada con ceviche bar, nigiris, pescados, carnes y mariscos.
El huachinango zarandeado, uno de los platos destacados en Sur Beach House.Merecen una mención especial dos platos: el huachinango zarandeado y el taco de jicama. En este taco, la tortilla de maíz o de trigo se reemplaza por jicama, un vegetal similar al rábano pero más grande, muy suave y fresco. Viene relleno con atún ligeramente marinado, alioli de habanero, aceite de poro quemado y “pico de uña” de piña, cebolla morada, tomatillo y rodajas de aguacate.
César Castillo, director del Hotel Bahia & Beach House que regenta el lugar, pregunta: “¿Han escuchado del pico de gallo? Pico de gallo es jitomate, cebolla, cilantro. Pues el pico de uña es nativo de la ciudad donde nació y creció nuestro chef ejecutivo, un pueblo llamado Ciudad Guzmán, abajo de Guadalajara, donde se hace tequila. En 1910 a las mujeres no las dejaban usar ningún objeto punzocortante para preservar la vida de los hombres, ¿no?”, bromea.
Taco de jicama en Sur Beach House, en Los Cabos, Baja California Sur, México.“Y las mujeres se tenían que dejar crecer la uña del dedo meñique para poder cortar los vegetales. Entonces, a la fecha, si vas a Ciudad Guzmán y pides un ‘pico de uña’, el corte no es uniforme”. “La rebanada de hoja es únicamente para que sea más fácil levantarla y tengas esa interacción completa del taco”, cuenta.
El huachinango zarandeado -cocinado a las brasas y marinado con chiles- es un pescado nativo de Baja California. Su color rojizo y su carne blanca lo vuelven uno de los favoritos para turistas y locales. En Sur Beach Club lo sirven con semillas de quinoa, cebolla, piña, cilantro, radicchio y salsa de cacahuate.
