viernes, febrero 20Hola Cañuelas

Tiene 120 habitantes, quedó devastado por un terremoto y hoy es un fascinante tesoro medieval de Italia


Ubicado en la vertiente de L’Aquila del Gran Sasso, en la región de los Abruzos (Italia) y a 1.250 metros sobre el nivel del mar, el pequeño pueblo de Santo Stefano di Sessanio revive gracias al turismo.

Tras sufrir una fuerte despoblación durante la segunda mitad del siglo XX –como muchos otros pueblos de Italia- actualmente los visitantes llegan hasta allí buscando conocer su historia, disfrutar calmos recorridos entre casas de piedra caliza blanca entre callejones silenciosos y por su hospitalidad.

Sus entorno, además, resulta muy atractivo ya se encuentra entre las montañas y valles del Parque Nacional del Gran Sasso (el pueblo es considerado la puerta sur de ingreso al parque) que, además de los Abruzos, comprende territorio del Lacio y las Marcas. Esto lo hace también una buena base para hacer senderismo en la zona.

Otro punto fuerte es la historia de Santo Stefano di Sessanio, a 150 kilómetros de Roma, nació entre los siglos XI y XII, pero la marca más fuerte es que que dejó el poder de los Médici, quienes gobernaron aquí desde finales del siglo XVI. Entonces, se vivió un esplendor económico gracias a la producción de lana, que se enviaba directamente a Florencia.

Una de las callecitas con encanto. Foto Shutterstock

Patrimonio recuperado

El legado de la familia florentina está presente en cada rincón. Uno de los íconos de este pueblo -que no supera los 120 habitantes– es el torreón almenado conocido como Torre Medicea que se eleva entre las construcciones del casco histórico.

Aunque su construcción data del siglo XIV, como sitio de vigilancia, su nombre actual es un testimonio del impacto cultural y económico de los Médici.

Esta torre quedó destruida durante el trágico terremoto de 2009 (con epicentro a pocos kilómetros de L’Aquila), pero luego de un cuidado proceso de restauración que finalizó en 2021, rescatando elementos originales, ahora vuelve a lucir en en horizonte urbano.

La puerta Medicea conserva el escudo de armas de la familia que le valió el nombre.

En la Piazza Medicea, en el corazón del casco histórico, hay que hacer un alto en la pequeña iglesia de las Anime Sante (o del Suffragio), cuyo altar mayor rinde culto a la Vergine del Monte Carmelo.

Santo Stefano di Sessanio está en el Parque Nacional del Gran Sasso. Foto Shutterstock

Muy cerca de esta piazza, se encuentra el Museo Terre della Baronia que invita a conocer más sobre las tierras del Gran Sasso, el entorno, la historia y las tradiciones locales muy vinculada a la tradición pastoral y a la práctica de la trashumancia.

El turismo y un curioso hotel

El pueblo estuvo en las noticias hace unos años por su convocatoria a gente que se mudara para residdir y trabajar allí con la promesa de obtener un pago por parte del municipio que buscaba una solución al despoblamiento.

Pero el puntapié de la recuperación fue el albergo diffuso, un tipo de alojamiento que hizo de las múltiples casas vacías su fortaleza.

Todo empezó cuando el empresario italo-suizo, Daniele Kihlgren, al frente del grupo hoelero Sextantio, llegó en moto a Santo Stefano y se enamoró: creó este Albergo Diffuso que integra las antiguas casas del centro recuperadas de tal modo de preservar su identidad.

Así sus cerca de 30 habitaciones se encuentran entre el spa, la vinoteca, el restaurante o la recepción que antes fueron viviendas, graneros, establos y bodegas de un pueblo con 10.000 años de historia.

«Sextantio Albergo Diffuso es un proyecto histórico-cultural que revitaliza los lugares y las gentes olvidadas de Abruzzo. Con la identidad original que impregna cada aspecto del proyecto, se mantiene fiel a la cultura y las costumbres de sus antepasados», explican en la web oficial de este alojamiento tan particular.

Vale destacar que además, el cuenta con pequeños hoteles, posadas y Bed & Breakfast.

Sabores de la tierra

Si hay un producto, un tesoro gastronómico, que se asocia directamente con Santo Stefano di Sessanio es la lenteja, que tiene su fiesta en septiembre: Sagra delle Lenticchie di Santo Stefano di Sessanio.

Santo Stefano di Sessanio, Italia. Foto Shutterstock

Reconocida como Presidia Slow Food (por su valor artesanal y producción a pequeña escala con métodos tradicionales), se trata de una legumbre pequeña y permeable que, a diferencia de otras variedades, no requiere remojo previo.

Con este producto, cultivado durante siglos en el entorno del pueblo, se elabora la famosa zuppa di lenticchie, una sopa sencilla que se ha convertido en el plato más popular de la zona, fusionando la tradición agrícola con la nueva etapa de atractivo turístico del pueblo.



Source link