
Con su movimiento silencioso, lento pero constante como sugiere su nombre, el velero Adagio traza un surco entre gigantescos buques de carga rumbo a la desembocadura del río Quequén, como un audaz escudero solitario que se arriesga a enfrentar a la flota completa de todo un imperio.
Pero la navegación arranca con viento a favor y nada ni nadie se opone al paso del patrón e instructor Gerardo Winter y su embarcación de 47 pies de eslora (poco más de 14 metros de proa a popa) por el cauce sinuoso de aguas calmas.
La travesía deportiva acaba de iniciarse frente a la bajada del camping Río Quequén, una vez que el propio patrón e instructor terminara de trajinar cuatro viajes en botes a remo para acercar a sus ocho pasajeros hasta el barco amarrado frente al club náutico Vito Dumas.
La travesía deportiva en el velero Adagio por el frente costero de Quequén y Necochea dura unas tres horas.Tras diez minutos de navegación, ningún indicio surge para siquiera vislumbrar alguna alteración de a la atmósfera extremadamente relajada que predomina durante la excursión. Los visitantes, algo excitados por cumplir sin errores su rol de marineros principiantes, esperan que al menos un indicio les permita entrever las peripecias que el timonel afrontará en su próximo desafío: una exigente hoja de ruta por las aguas australes de los canales fueguinos, Cabo de Hornos y la Antártida.
Y ese repentino cambio de timón aparece en el momento de mayor distracción de los pasajeros, en plena sesión de fotos panorámicas y selfies iluminadas por los fulgores del sol de marzo.
Justo allí donde el río es devorado por las fauces del mar y el oleaje aplacado muta en una marejada intensa, el barco empieza a sacudirse de babor a estribor. Es la señal que impulsa a los tripulantes a ajustar cabos y sogas, la tarea rutinaria que anticipa el despliegue de la vela mayor.
Un momento sosegado de la excursión deportiva en el velero Adagio, en la desembocadura del río Quequén en el mar.El velero se estabiliza sobre las aguas revueltas y, con él, también los barcos anclados junto al puerto de Quequén y los largos brazos de las dos escolleras de piedra vuelven a enfocarse inmóviles en las cámaras de los turistas.
La mejor postal veraniega se abre sin obstáculos hacia la derecha de la cubierta -con las anchas playas de Necochea posadas en un primer plano y los edificios del centro levantados bien al fondo de la panorámica- y se amplifica del otro lado, donde los balnearios de Quequén armonizan con las modernas construcciones de Bahía de los Vientos, hasta esfumarse bajo las brumas que desdibujan los acantilados rocosos de Costa Bonita.
La vista magnífica demanda atención sostenida, hasta que el repentino aleteo de un ejemplar de lobo marino obliga a virar las miradas hacia la franja de arena a un costado de la Escollera sur, el hábitat de centenares de lobos marinos de un pelo entregados al tibio resplandor del sol del atardecer.
Una de las dos colonias de lobos marinos junto a la Escollera Sur de Necochea.Por un buen rato, mientras el paseo marítimo a menos de 40 millas de la costa es sostenido por los vaivenes de la navegación a vela, la atención queda fijada en ese largo muelle que se interna mil metros mar adentro. Por allí apura el paso una nutrida multitud de pescadores cargando sus cañas, conservadoras y cajas desbordadas de carnada, en dirección a la baliza instalada en la punta.
En el último tramo de ese recorrido, desde la Escollera Sur se disparan los colores vivos del mural “Reflejos”, una obra concebida por Jacqueline Abraham para reflejar la intensa actividad portuaria y pesquera de la zona y realizada por las manos de la propia artista plástica de Berazategui y un equipo de diez colegas de la Escuela Provincial de Artes Orillas del Quequén.
A los pies de esa galería de arte a cielo abierto, otra población de lobos marinos -en este caso, de la variedad de dos pelos- disfruta a puro chapuzón y saltos acrobáticos del agua fresca que se vuelca en forma de furiosos baldazos sobre el murallón.
Mural «Reflejos», en la pared de piedra de la Escollera Sur de Necochea.La fiesta parece completa, hasta que una orca arremete contra la manada más numerosa y una decena de lobos marinos empuja a sus crías hacia las rocas sueltas más cercanas, una suerte de providenciales botes salvavidas a disposición que también sostienen ejemplares del tipo subantártico y elefantes marinos.
La emoción de los pasajeros por asistir a este momento de máxima tensión se hace extensiva al jefe de la excursión, que se aferra al timón para resguardar sus sentimientos más íntimos y volver a imponer su potente voz de mando. Mientras la embarcación se bambolea, desde ese lugar jerárquico revela un capítulo cándido de sus tiempos de adolescente, en los ’90, cuando descubrió su doble pasión por la náutica y los viajes en casa rodante sin rumbo cierto.
El fiable casco del Adagio vuelve a aquietar su motor para retomar el rumbo hacia puerto seguro. Se acomoda entre las instalaciones del puerto extendidas sobre la orilla de Quequén y la costa necochense copada por familias enteras que esperan el pique de lisa y lenguado desde la comodidad de sus reposeras.
Barcos en reparación sobre la costa del río Quequén.El semblante sereno que trasuntan sus rostros teñidos por el sol armoniza perfectamente con el movimiento apenas perceptible del río recortado por el velero a punto de amarrar.
MINIGUÍA
Cómo llegar. Desde la ciudad de Buenos Aires hasta Necochea son 510 kilómetros por Autopista a La Plata, ruta 2 hasta Coronel Vidal, ruta 55 hasta Pieres y ruta 227. Opción: Riccheri, Autopista Ezeiza-Cañuelas, ruta 3 hasta Las Flores, ruta 30 hasta Tandil, ruta 226 hasta Napaleofú y ruta 227.
Bus semicama Plusmar o Cóndor Estrella de Retiro a Necochea (6 a 8 hs.), $ 58.000; coche cama, $ 65.000; coche cama Vía Bariloche, $ 51.000; coche cama Platabus, $ 71.000.
Lobos marinos de un pelo sobre la playa, en el primer tramo de la Escollera Sur de Necochea.Dónde alojarse. En Necochea, cabañas y camping Río Quequén: para dos personas con parrilla, estacionamiento, piscina, wi-fi y juegos infantiles, $ 92.000; para 4, $ 142.000; carpa con 2 personas, $ 35.000; con 4, $ 58.000; con 5, $ 70.000; casa rodante o mototrhome con 2 personas, $ 46.000; con 4, $ 70.000; con 5, $ 75.000; mascota, $ 5.000 (02262- 428-068 / 02262- 15337557 / @cabaniasrioquequen).
En Quequén, departamentos Terrazas del Quequén: para 4 personas con vista al mar, parrilla a leña, vajilla, wi-fi, microondas, lavarropas y caja de seguridad, $ 95.000 la noche de fin de semana largo; para 7, $ 130.000 (02262- 15303076 / @terrazas.quequen).
Cuánto cuesta. Paseo guiado en velero (3 hs.), $ 30.000; menores hasta 10 años, $ 15.000 (02262 – 15408995 / 15316773 / Facebook: Velero Adagio Navegación).
Dónde informarse. (02262) 425-665 / (02262) 15431153 / www.necochea.tur.ar / @necocheatur.
