

“¿Qué tiene que pasar para que la vida de las mujeres importe más que su dinero?”, este es el cuestionamiento planteado por Yeritza Bautista Córtes, sobreviviente de feminicidio, quien el pasado 9 de junio dio a conocer que su agresor, Carlos Enrique “N”, quedaría en libertad por el fallo de tres magistrados que decidieron reclasificar el delito a “violencia familiar”.
La lucha por verdad y justicia de Yeritza Bautista data de casi 6 años, en los que tres veces se ha tenido que enfrentar a un proceso donde -en dos juicios- el fallo ha sido el mismo: Carlos Enrique “N” fue encontrado culpable por el delito de feminicidio en grado de tentativa. La sentencia original dictaba 11 años y 8 meses de prisión, una resolución que ya no se cumplirá pese al riesgo que corre la víctima.
El martes, las magistradas Blanca García Sánchez, Erika Epifanea Reséndiz Ramírez y el magistrado Rafael Inti Castillo Serrato, resolvieron reclasificar el delito a violencia familiar, reduciendo drásticamente el tiempo en prisión a solo 6 años, por lo que la pena bajo esta nueva medida permite que el acusado quede en libertad este miércoles 10 de junio.

“Se ordena la excarcelación de Carlos Enrique “N” y por ende, su inmediata libertad”, indica uno de los puntos resolutivos de la sentencia dictada por los magistrados mencionados, el documento agrega que la víctima ya no obtendrá ningún pago como parte de la reparación del daño moral, debido a la reclasificación del delito.
“Han sido seis años de incansable lucha, no he dejado de presentarme a ninguna de mis audiencias, he luchado por obtener una sentencia en firme, he enfrentado el mismo juicio 3 veces y he logrado dos sentencias condenatorias por dos jueces diferentes… Hoy hago responsable a Carlos Enrique “N” y su familia, así como a las magistradas de lo que a mí o a mi familia nos pueda pasar”, comentó Yeritza Bautista en un video difundido en redes sociales, donde condenó que los jueces sigan liberando potenciales feminicidas.
“No me quiero convertir en una cifra de feminicidios en México”, un temor que acecha a la sobreviviente desde el momento en que fue notificada sobre el fallo de libertad para su agresor, una decisión que asegura podría responder a actos de corrupción.
El 2020 marcó el inicio de una lucha por sobrevivir por parte de Yeritza Bautista, quien en febrero de ese año, sobrevivió al primer intento de feminicidio, a partir de ese momento la violencia por parte de Carlos Enrique “N” incrementó, al punto de que solo un mes después –22 de marzo– fue detenido en flagrancia, cuando ahorcaba a su pareja.
Las secuelas de la violencia física y psicológica han marcado la vida de la sobreviviente, quien además se ha enfrentado a una constante revictimización por parte de los familiares del agresor, ya que a partir de su denuncia, emprendieron una campaña de desprestigio que la orilló a no usar redes sociales por el acoso al que se vio sometida, aunado a esta situación, también se ha enfrentado al proceso de revictimización institucional, el cual la ha obligado a repetir su historia una y otra vez.

En septiembre de 2022 se logró un fallo histórico que reconoció la tentativa de feminicidio por estrangulamiento en contra de Yeritza Bautista, de tal forma que la sentencia dictada para Carlos Enrique “N” fue de 11 años 8 meses, sin embargo, su defensa impugnó esta resolución, hasta que en septiembre de 2024 un tribunal federal concedió el amparo y ordenó reponer el juicio por completo.
En enero de 2025, Yeritza Bautista se vio obligada por la justicia mexicana a regresar a los tribunales, un día antes de que el juicio diera inicio le notificaron el retiro de las medidas de protección, algo que ha marcado su forma de vivir desde entonces.
Para marzo de ese mismo año, un segundo juez reafirmó la culpabilidad de Carlos Enrique “N”, pese a esto, la defensa del agresor decidió presentar nuevos amparos para dilatar el proceso, una estrategia legal que también lleva al desgaste de la denunciante, tal como lo ha visibilizado en los últimos años.
Hoy, la sobreviviente vuelve a temer por su vida tras la liberación de su agresor, ya que el fallo de los magistrados minimiza la violencia a la que Yeritza Bautista se vio sometida en 2020, y pese a ser el sexenio que prioriza a las mujeres, la decisión vuelve a mandar un mensaje contundente “las denunciantes no tienen derecho a vivir una vida libre de violencia”.
