

El Vaticano confirmó que la Guardia Suiza, el cuerpo encargado de la seguridad del Papa desde que fue creado en 1506, investiga un episodio ocurrido el 28 de octubre, por una presunta manifestación de desprecio antisemita por parte de uno de sus soldados contra dos mujeres judías.
El portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, dijo que la Guardia Suiza ha recibido una denuncia “por un episodio interpretado con connotaciones de naturaleza antisemita”.
Los hechos se produjeron cuando dos mujeres judías se dirigían a un encuentro internacional con el Papa y discutieron con un guardia suizo que se encontraba en una de las entradas oficiales al Vaticano. Denunciaron que tras una discusión el soldado las llamó “las judías”, en francés, en tono despectivo y escupió en su dirección.
Una versión señaló que las visitantes le pidieron sacarse una foto con ellas, como hacen los turistas, y que el guardia se negó. Esta situación es cotidiana porque al parecer los soldados deben evitar las fotografías.
“El caso es actualmente objeto de un procedimiento interno de verificación”, dijo Bruni.
El episodio se produjo cuando entraban muchos visitantes para participar de los actos en el Vaticano de conmemoración de la declaración Nostra Aetate, con la que el Concilio Vaticano II revitalizó las relaciones con los judíos. En el acto, el Papa León XIV en su discurso dijo que la declaración comenzó con la petición del Papa Juan XXIII de un tratado que definiera la nueva relación de la iglesia con el judaísmo.
Citando la declaración, León XIV reconoció “lo que es verdadero y santo en otras religiones”. Dijo que “las religiones de todo el mundo tratan de responder a su manera y ofrecen enseñanzas, formas de vida y ritos sagrados que ayudan a guiar a sus seguidores hacia la paz y el sentido de la vida”.
Afirmó que la Iglesia católica “rechaza toda forma de discriminación o acoso por motivos de raza, color, condición de vida y religión” y de antisemitismo.
En otro párrafo, ante miles de personas en el aula Pablo VI, el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, recordó que el Concilio Vaticano II, “adopta una posición firme contra las formas de antisemitismo”.
Añadió que “sesenta años después el mensaje sigue siendo tan urgente como siempre”.
Con respecto al incidente del 28 de octubre, el portavoz del cuerpo que se encarga de la seguridad del Papa, cabo Eliah Cinotti, confirmó a los medios que ha recibido “un informe de una tercera persona no implicada sobre el incidente ocurrido”.
Una de las protagonistas del episodio que se investiga es la escritora, poeta y directora de teatro israelí Michal Govrin, hija de un sobreviviente del Holocausto.
En un sitio de información, explicó que el guardia suizo acusado silbó contra ellas y con profundo desprecio las llamó en francés “las judías” (les Juifs).
“Nos quedamos totalmente conmocionadas”, añadió. “¿¡Un incidente de odio hacia los judíos dentro del Vaticano?! ¡¿En contraste con las importantes palabras del Papa condenando enérgicamente el antisemitismo y haciendo un llamado a la colaboración y la paz?!”
Govrin contó que su colega se dirigió al guardia y le dijo: “Usted dijo ‘los judíos’”, a lo que el guardia respondió: “No, no lo dije” y “Están mintiendo”. Luego, según Govrin, hizo “un gesto de desprecio, como si escupiera”.
Al concluir el acto con las delegaciones religiosas, el Papa reiteró que “la Iglesia no tolera el antisemitismo y lo combate a causa del mismo Evangelio”, declaración que fue recibida con largos aplausos.
