
Es un destino español de lo más encantador y, sin embargo, todavía no sufre los efectos la llegada del turismo masivo, como ocurre con otros sitios como Segovia y Toledo.
La ciudad de Cuenca, ubicada a menos de dos horas en tren de la capital española, es una verdadera belleza emplazada en las alturas. La calidez de sus habitantes y sus deliciosos platos hacen de este un lugar más que interesante a la hora de recorrer una España un tanto al margen de los circuitos más tradicionales.
Lo que hay para ver en la ciudad es diverso y heterogéneo. Entre los principales encantos de Cuenca se encuentran sus paisajes serranos, a los cuales esta ciudad -que forma parte de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha– debe su particular nombre. Sucede que este enclave español se llama así porque deriva de la palabra ‘Conca’, que originalmente significa “valle profundo entre montes”.
Una gran vista de las «casas colgadas» al atardecer. Foto ShutterstockSe puede llegar allí desde Madrid o desde Valencia para pasar un fin de semana, o bien dedicarle unos cuatro días para conocerla en profundidad, ya que Cuenca combina paisajes inolvidables con recorridos cargados de historia.
Cabe tener en cuenta que los orígenes de la historia de Cuenca se remontan a la conquista de este territorio por parte de los musulmanes, quienes construyeron la fortaleza de Qūnka.
Luego, en el año 1177, el rey Alfonso VIII conquistó esta zona y le otorgó una importancia destacada al convertirla en el Fuero de Cuenca, que fue uno de los principales de la región de Castilla. Si bien la ciudad es bella durante todo el año, siempre es recomendable recorrerla en las estaciones más templadas; preferentemente, entre abril y octubre.
Vista panorámica de la bella Cuenca, en la región de Castilla La Mancha. Foto ShutterstockUn paseo por el casco histórico
Cuenca se ubica a casi mil metros sobre el nivel del mar, aproximadamente, a mitad de camino entre la capital española (170 km) y Valencia (200 km). Apenas llegar a este lugar, cuyas calles se recorren entre subidas y bajadas en un terreno inclinado, uno de los paseos más aconsejables es dar una vuelta por su casco histórico.
Uno de los puntos a tener en cuenta es que, si se quiere ‘salir de tapas’ por el casco antiguo, los precios suelen ser mucho más accesibles que los de Madrid. Incluso Cuenca tiene su propio ‘rastro’ -feria callejera de venta de indumentaria-, que suele ser más económico que el más famoso, el que se arma en el barrio La Latina de la capital.
Vista de la fachada de la Catedral de Santa María y San Julián. Foto ShutterstockEn el centro de la ciudad, uno de los edificios más imponentes -como suele ocurrir en muchos destinos europeos- es la catedral de Santa María y San Julián, que llama la atención por su majestuosidad y belleza. Esta maravilla arquitectónica data del siglo XII y ocupa el lugar en el que antes había una mezquita. Un dato que muchos desconocen es que este edificio representa la primera catedral de estilo gótico de la región de Castilla.
Una vez recorrida la catedral, es muy recomendable dirigirse a la calle San Pedro, desde la cual se accede a otro de los encantos más espectaculares de la ciudad: sus miradores, que ofrecen vistas únicas de esta región de España. Algunos de los más importantes que se encuentran por allí son el de San Miguel, el del Castillo y el del Rey.
Por otro lado, si bien el casco histórico es relativamente pequeño en comparación con los de otras ciudades, llama la atención su agitada vida cultural. En ese espacio reducido se concentran más de 10 museos de todo tipo. Algunos de los más destacados son el Museo de Arte Abstracto Español, el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, el Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha y el que lleva el nombre de la región: el Museo de Cuenca.
Las casas de colores que rodean la Plaza Mayor, con sus imperdibles restaurantes y terrazas. Foto ShutterstockCelebración en las alturas
Si bien a lo largo de todo el año suele reinar en Cuenca un clima de calma y tranquilidad, hay un período específico en que llegan a la ciudad visitas desde todas partes de España con el fin de disfrutar de una verdadera fiesta: la Semana Santa.
La preparación para las Pascuas representa un orgullo en la vida de los conquenses (así se les llama a los habitantes de la Cuenca española, a diferenciarlos de los cuidad homónima de Ecuador, que son los cuencanos).
Visitantes cruzan el puente de hierro y madera de San Pablo sobre el río Huécar. Foto ShutterstockEs tan mágica la Semana Santa en estas fechas en este lugar que incluso llegó a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y de Interés Turístico Internacional en 1980. Sin ir más lejos, es tan importante este momento del año para la región que incluso en el centro de la ciudad existe el Museo de la Semana Santa de Cuenca.
Esta celebración comienza en la madrugada del viernes con lo que se conoce como ‘Las Turbas’ -que rememora las burlas a Jesús durante su sufrimiento-, en la procesión de Semana Santa. Por ese motivo, desde las 5.30 en toda la ciudad se escuchan clarines y tambores que acompañan a quienes realizan la procesión.
La Plaza Mayor de la ciudad se convierte en el escenario principal donde se dan cita tanto habitantes como turistas. Es tanta la afluencia de gente que recorre Cuenca en este período que la ciudad suele triplicar la cantidad de gente que recibe el resto del año.
Una escalera en el casco histórico de la ciudad. Foto ShutterstockOtra de las celebraciones que tiene a Cuenca como epicentro de turismo es la Semana de la Música Religiosa, que cuenta con la participación de orquestas y coros internacionales.
Casas que cuelgan
Otro de los encantos que hace única y singular a Cuenca son las famosas “casas colgadas”, una serie de construcciones muy pintorescas y particulares que, a simple vista, parecen estar incrustadas sobre unos espectaculares acantilados de piedra, asomándose desde las alturas al río Huécar.
Las “casas colgadas” están en pleno casco antiguo de la ciudad, y constituyen uno de sus atractivos más importantes, ya que representan una combinación perfecta de la belleza natural y un desafío arquitectónico impactante. La mejor manera de verlas es a través del puente de San Pablo, otro de los puntos emblemáticos de la ciudad.
Turistas se toman fotos en el cartel con el fondo de antiguos edificios de la ciudad. Foto ShutterstockEstas casas reciben también otro nombre, ya que se las conoce como las “casas del rey”. No todas tienen la misma importancia. Las más famosas de todas ellas son la ‘Casa de la Sirena’ y las ‘Casas de los Reyes’, que recibe este nombre ya que, según la leyenda, era el lugar en el que se hospedaban los monarcas cuando llegaban de visita.
En octubre de 2016 estas construcciones fueron declaras oficialmente ‘Bien de Interés Cultural’ por su singularidad y sus balcones que asoman al río.
Vestigios de la guerra
Los encantos de la ciudad no terminan allí. Otro de los paseos recomendados para no perderse en una visita a Cuenca es ideal para aquellos visitantes que tengan especial interés en la historia de España.
Sucede que en esta ciudad es posible recorrer lo que se conoce como “la Cuenca subterránea”, un paseo por dos refugios anti bombardeos aéreos que fueron creados y se utilizaron durante la época de la Guerra Civil Española (1936-1939).
Memorias de la guerra en una visita a la «Cuenca subterránea». Foto turismofamiliar.visitacuenca.esCabe recordar que la provincia de Cuenca permaneció en el bando republicano desde el inicio del conflicto bélico y hasta su final. Dada su importancia logística, este territorio supo ser un blanco frecuente de la aviación nacional.
La visita guiada a estos sitios únicos que esconden secretos de hace casi un siglo vale mucho la pena, e incluso en determinados horarios se realizan visitas teatralizadas. Las entradas para este paseo histórico se consiguen en la Oficina Municipal de Turismo de la Plaza Mayor de Cuenca y cuestan 5 euros.
Es cierto que no es de los destinos más habituales en un viaje de turismo a España, pero -tal vez justamente por ese motivo- Cuenca ofrece infinitas sorpresas a los ojos de quienes la visitan por primera vez. En sus calles, una historia que combina un pasado musulmán con una fuerte presencia católica, pasando por un intenso período de guerra, se mezcla con paisajes únicos que incluyen una serie de casas que parecen brotar de la misma montaña.
Si algo tiene esta ciudad, ubicada a 170 km de la capital española y 200 de Valencia, es su singularidad y su simpleza. Tanto desde una perspectiva histórica como desde la magia escondida en cada uno de sus rincones, visitar Cuenca promete un momento inolvidable por fuera del circuito más tradicional de España.
La plaza principal de la ciudad es la Plaza Mayor, en el casco antiguo. Foto ShutterstockMINIGUÍA
A Madrid directo por Aerolíneas Argentinas, Iberia o Air Europa, desde $ 2.615.380 ida y vuelta en septiembre/octubre.
Los trenes de alta velocidad de Madrid a Cuenca salen principalmente de las estaciones Puerta de Atocha y Chamartín. Tardan una hora y se consiguen pasajes desde 9 euros, según el horario.
En la ciudad hay una variada oferta de alojamientos. En el hotel Arévalos (3 estrellas), desde 55 euros la habitación doble con desayuno; hotel Convento Del Giraldo (4 *), desde 67 euros; hostales de buen nivel, desde 45 euros.
