viernes, marzo 13Hola Cañuelas

La pelota desclasada y sin Navidad para la clase obrera




El estereotipo de clase obrera saliendo de una fábrica como en una película de los hermanos Lumière, con las manos manchadas de grasa y la frente empapada de sudor, con interminables turnos en la cadena de montaje, con vidas austeras en barrios del extrarradio, parece un retrato de un tiempo pretérito, casi desaparecido. Según las encuestas, solo una mínima parte de la sociedad se considera de clase trabajadora, aunque trabaje; sin embargo, una inmensa mayoría se autopercibe como de clase media (alta, media, baja). Existe una fuerte divergencia entre los resultados empíricos y la percepción de los hechos. Ahora que todos somos clase media, y obreros son los otros, tal vez la sumisión atávica de una vergüenza inducida esté en el origen de los movimientos políticos que nos traen de cabeza. La conciencia de clase ha desaparecido, y no puede haber Navidad para una clase que no existe.



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