

El abuelo paterno del ex presidente Raúl Alfonsín eligió Argentina como su destino de emigrante a fines del siglo XIX, gratamente sorprendido por el paisaje rural que asimilaba a su añorada tierra gallega que había dejado atrás. Para edificar el posible porvenir próspero que había entrevisto, no bien clavó la vista en la pampa vasta, el inmigrante visionario prefirió tomar algo de distancia de Buenos Aires, la ciudad que se expandía a ritmo vertiginoso, y se instaló poco más de 100 kilómetros hacia el sur.
El desembarco de Serafín Alfonsín Feijóo fue la piedra basal del sólido vínculo familiar con Chascomús -donde nació el líder de la Unión Cívica Radical en 1927-, una conexión refrendada por varios gestos fraternales entre la ciudad bonaerense y el pueblo Lalín -a unos 50 kilómetros de Santiago de Compostela-, que desembocaron en el acuerdo de “Hermanamiento” firmado el 19 de mayo de 1988.
Así como fue levantado un monumento que recuerda la trayectoria política de Alfonsín en la provincia gallega de Pontevedra, a pasos de la renombrada laguna de Chascomús empezaron a asomar mojones que remiten a Galicia, con el propósito de agitar la nostalgia y valorizar sus tradiciones y su milenaria cultura.
Un recorrido a pie guiado y gratuito desde la plaza Independencia -frente a la Iglesia Catedral Nuestra Señora de la Merced – enlaza esos hitos, para conformar la versión vernácula del renombrado Camino de Santiago. Es un módico homenaje a la ferviente pasión de los peregrinos que transitan decenas de kilómetros para llegar a la Catedral de Santiago de Compostela -una monumental obra de arte mayor del siglo XI- y después recuperar energías en la Plaza del Obradoiro. Para muchos de ellos, el mejor reconocimiento es la entrega de una suerte de pasaporte sellado por las autoridades religiosas, que deja constancia de la misión cumplida.
Una multitud de adeptos al trekking aborda todo el año y a toda hora esa legendaria ruta de huellas y senderos originada en el siglo IX, cuando fueron descubiertos en Santiago los restos del apóstol Santiago El Mayor.
Más modesto, el itinerario chascomunense, plasmado en no más de quince cuadras, se abre paso por la avenida Lastra -donde fue creado el Paseo Lalín-, alcanza la obra “Alfonsín iluminado” realizada por el escultor Alejandro Marmo, bordea el Cruceiro -la pieza en granito más representativa de la etnografía popular de Galicia- y alcanza su punto final en el Mojón de Santiago, en el cruce de Mitre y Córdoba
La última referencia, donada por la Xunta de Galicia, es similar a la señalización que encuentran los caminantes del norte de España para saber que distancia les resta recorrer para llegar a destino. En este caso, el típico bloque de piedra y hormigón indica con una flecha orientada hacia el norte que 10.976 kilómetros separan Chascomús de la capital de la Región de Galicia.
Durante el trayecto, los guías destacan los capítulos más salientes de la presencia gallega en el país -y particularmente en Chascomús-, un entretenido relato oral en que se cuelan pinceladas de los orígenes de esta ciudad surgida en 1779 bajo la autoridad del capitán Pedro Escribano, el fiel súbdito de la Corona española que obedeció la orden de los reyes borbones de levantar el Fortín de San Juan Bautista, como una advertencia a la avanzada portuguesa en la orilla oriental del Río de la Plata.
Fines religiosos, espirituales, culturales y turísticos se fusionan en este paseo. En 2022, durante la inauguración del Paseo Lalín -encabezado por un conjunto de cinco tótems de chapa oxidada y calada en el Parque Libres del Sur, frente al Museo Pampeano- volvieron a resonar las palabras de agradecimiento que había dispensado Raúl Alfónsín un cuarto de siglo antes delante del Cruceiro recién emplazado: “El Centro Lalín nos abrió sus puertas y su corazón. Nos permitió desarrollar nuestra actividad clandestina sabiendo que desafiaba a un poder que podía hacerle conocer los rigores de la dictadura”.
La buena memoria del entonces mandatario repasaba sus propias peripecias de dirigente político emergente y perseguido por el Gobierno militar de facto.
Alfonsín tuvo cobijo junto a sus pares demócratas por el Centro de Lalín, Agolada y Silleda en su sede porteña de Moreno al 1900, a principios de los años ’80, cuando el país seguía sumido en su etapa más oscura. De entre esas penumbras asomaría una luz, que aún hoy deslumbra a los visitantes de Chascomús.
