domingo, enero 18Hola Cañuelas

Una escapada al sur de Entre Ríos: cómo es Villa Paranacito


Al costado de un puente que cruza el río Paranacito, a espaldas de una parrilla al paso instalada en la banquina, un nuevo paraje de casas levantadas sobre pilotes y dispersas sobre la lomada verde prefigura el sereno paisaje bucólico que espera bien al fondo de esa primera postal, apenas un esbozo del delta entrerriano.

A 23 kilómetros hacia la derecha de la ruta 12, metido como una cuña mínimamente urbanizada en la inmensidad agreste del delta, Villa Paranacito es la antesala minúscula y coqueta para abordar la provincia de Entre Ríos que ostenta todos los verdes por su portal sur.

Un puñado de turistas embarcados, empujados hasta aquí por la pesca, la nuez pecán y la miel orgánica, se dejan llevar por la suave correntada del arroyo Sagastume Chico, la vía más directa que desemboca en el brazo menor que vincula el Paraná con el Uruguay. Desde la orilla, los botes a remo son cortejados por hileras de cipreses calvos, sauces y álamos bastante más tupidos, de los que se descuelga una ruidosa multitud de pájaros.

En ese paseo, cada tanto se dejan ver los isleños embarcados en viajes de compras en el ejido urbano, camino al hospital o a las escuelas de la zona. Se los ve amables y relajados, aunque, si alcanzan a detectar que se trata de un forastero quien alza la mano para devolver el saludo, al principio marcan distancia.

El río Paranacito a su paso por Villa Paranacito.El río Paranacito a su paso por Villa Paranacito.

A algunos de ellos los distingue el sombrero de paja, la camisa aferrada al pantalón por una faja de lana ajustada a la cintura, botas de goma y una cuchilla. Detrás de esa imagen capaz de amedrentar a todo aquel que se acerque se escuda gente hospitalaria, dueña de una bondad más afín con otros tiempos.

Por eso, cualquier recorrido por este laberinto de aguas –teñidas de verde y marrón por el follaje sobreprotector– dispensa una reconfortante seguidilla de voces cálidas, seguidas de alguna invitación a matear.

Paseo embarcado por el río Paranacito.Paseo embarcado por el río Paranacito.

En caso de resultar Silvia Mahl de Sosa la anfitriona, el paseo puede deparar una completa charla sobre los orígenes del pueblo, usos, costumbres y tradiciones de sus habitantes, un frondoso recorrido histórico que la guía y escritora repasa sin apuro y a media voz y también recreó en los 26 cuentos regionales de su libro “Repunte”.

Indefectiblemente, la clase de esta baqueana bien informada es coronada con un trago de hidromiel, una especialidad de su propia casa ribereña, elaborada con la fermentación de miel con zarzamora y mora. Las raíces alemanas de la familia productora se perciben con fuerza arrolladora en cada sorbo.

Un tramo de la costanera y el centro comercial de Villa Paranacito.Un tramo de la costanera y el centro comercial de Villa Paranacito.

“Somos río” declama la comunidad local desde un colorido cartel instalado junto al mástil de la orilla.

La frase sintetiza de la mejor manera el espíritu que prevalece aquí, donde la vida cotidiana -y los temas de cada encuentro entre los vecinos- discurre plácidamente entre muelles, canoas, pontones, balsas, lanchas y barcos de carga, excursión o transporte, isleños, camalotes y las correntadas de los ríos, riachos, arroyos y canales.

Así como la guía a cargo de la clase magistral y la bebida irresistible, también Miguel Mazaeda es un gran conocedor de cada rincón de Villa Paranacito y se esmera por mostrarlo al detalle.

El motor de la lancha que conduce avanza con un tenue rumor por el carril recto que traza por el medio del cauce, mientras sobre la orilla opuesta al minúsculo centro del pueblo se suceden las fugaces apariciones -antes de que el manto vegetal vuelva a cerrar su velo-, que remiten a los tiempos fundacionales de fines del siglo XIX, cuando el Gobierno de Entre Ríos empezó a mostrar cierto interés por este lugar.

Villa Paranacito fue fundada en 1906 a orillas del río Paranacito.Villa Paranacito fue fundada en 1906 a orillas del río Paranacito.

Primero se impone la todavía reluciente figura de la antigua Delegacía -una soberbia casona azul de madera de estilo inglés y techo de chapa roja sobre pilotes, que en 1906 fue erigido como el primer edificio administrativo-, al lado del hospital construido al borde del frente costero de la isla 9 y más adelante irrumpe la fachada del centenario edificio de dos pisos La Rosada. Es el resabio de una clínica sostenido por palafitos y paredes de madera por afuera y de adobe en su interior.

Enfrente, río por medio, el circuito histórico se amplía con la Estafeta de Correo (de 1907), el Banco Agrícola Provincial (inaugurado en 1929) y la sede de la Delegación de la Policía, de 1933.

El resto es ya un discreto entramado con vista al río o a sus incontables afluentes, donde las casas bajas se alternan con parques recreativos, tiendas comerciales y los modernos diseños de cabañas y chalés de fin de semana.

La embarcación deja atrás los últimos vestigios urbanos y se mete de lleno en el tramo más agreste del entorno, con la mira puesta en la inmensidad brillosa del río Uruguay.

Alrededor, la vegetación adopta los colores vivos de la primavera, una marca indeleble que el sábado 8 de noviembre fue la fuente de inspiración más fidedigna para cada una de las creaciones de los alumnos y docentes que animaron la doble celebración del Día del Isleño y la 41ª edición de la Fiesta Provincial de las Carrozas.

Una de las barcazas decoradas que el 8 de noviembre participaron de la celebración del Día del Isleño y la 41° edición de la Fiesta Provincial de las Carrozas. Foto: Dirección de Turismo de Villa ParanacitoUna de las barcazas decoradas que el 8 de noviembre participaron de la celebración del Día del Isleño y la 41° edición de la Fiesta Provincial de las Carrozas. Foto: Dirección de Turismo de Villa Paranacito

Cuanto más se aleja del pueblo, Mazaeda revela con mayor elocuencia sus dotes de pescador, algo así como una señal identitaria que abarca a todos los pobladores.

A modo de sencilla introducción para los neófitos explica los beneficios de la captura de flote y fondo cuando hay poca correntada y recita de memoria los nombres de las especies más buscadas (desde el preciado dorado hasta el surubí, el pejerrey, bagre, sábalo, tararira, patí, dentudo y mandubí).

Tanta profusión de pique posible entusiasma hasta al más reticente a sostener una caña y preparar la carnada. Pero la experiencia del hombre también registra largas esperas y frustraciones en esta modalidad de pesca deportiva, con devolución.

Por las dudas, como para aventar falsas expectativas, marca los tiempos precisos: “el pejerrey abunda en invierno, el dorado aparece en la época de calor, mientras los ejemplares de variada, bagre de mar y boga se consiguen en primavera”.

Una noche soñada, iluminada por la luna con cuarto creciente -sugieren aquí por lo bajo- puede llegar a prodigar el mejor pique, con la aparición en escena de dorados de entre 4 y 6 kilos, el sueño más recurrente de todo pescador litoraleño que se precie.

Bosques en galería y aguas mansas, una postal recurrente durante los paseos embarcado. Foto: Dirección de Turismo de Villa Paranacito.   Bosques en galería y aguas mansas, una postal recurrente durante los paseos embarcado. Foto: Dirección de Turismo de Villa Paranacito.

Grupos de observadores de aves acuáticas y amantes del trekking se disponen a desembarcar en el ovillo de plantas que recubre el semblante sombrío de una isla copada por la flora, para elegir alguno de los numerosos senderos recortados entre bosques en galería.

Desde esta bucólica perspectiva, el arroyo Sagastume es un cuadro perfecto, en el que resalta la belleza de los taxodios plantados sobre la ribera.

Esos árboles de ramas espigadas dan forma a uno de los circuitos indicados para realizar una caminata interrumpida seguido por las sesiones de fotos.

Más cerca del río Uruguay surgen islas e islotes deshabitados, copados por montes de aromos y altos pastizales. Es otra buena razón para perderse en este cautivante laberinto de tierras húmedas del departamento Ibicuy.

Cómo llegar a Villa Paranacito

  • Desde la ciudad de Buenos Aires hasta Villa Paranacito son 190 kilómetros por ruta 9 (Panamericana ramal Campana), Zárate-Brazo Largo y ruta 12; en el km 151 girar a la derecha por la ruta 46 y seguir 23 km (los últimos 7 km son de ripio).
  • Bus Vía TAC o Vía Bariloche de Retiro a Ceibas (3 a 4 hs.), $ 16.000 semicama y $ 22.500 coche cama; micro semicama o cama Nuevo Expreso de Ceibas a Villa Paranacito (60′), $ 6.000; remís Mattos para 4 pasajeros desde Ceibas hasta Villa Paranacito, $ 35.000 (03446- 15366969).

Dónde alojarse

  • Cabañas Bonanza: para dos personas con cocina, heladera, vajilla, parque arbolado, juegos infantiles, muelle de pesca, TV cable, wi-fi y parrilla, $ 65.000; para 3, $ 75.000; para 4, $ 120.000; para 5, $ 14.000 (03446- 15583504 / turismobonanza@gmail.com).
  • Cabañas Annemarie: fin de semana (dos días y dos noches) para dos personas con DIRECTV, wi-fi, cochera cubierta, ropa de cama, heladera, freezer, microondas, vajilla y parrilla, $ 391.000; para 4, $ 447.000; para 6, $ 506.000. La noche entre semana, $ 152.000 para 2, $ 173.000 para 4 y $ 187.000 para 6 (03446- 15667083 / www.annemarie.com.ar.
  • Camping La Isla: acampe con parrilla, vestuario, tomacorriente, carpa y auto, $ 10.000 por persona; pasar el día, $ 8.000; casa rodante o motorhome, $ 2.000 (03446- 15502947).
Botes de pesca amarrados en la costa de Villa Paranacito, Entre Ríos.Botes de pesca amarrados en la costa de Villa Paranacito, Entre Ríos.

Cuánto cuesta

  • Pesca embarcada de día completo con el guía Miguel Mazaeda, $ 450.000 el grupo de 4 pasajeros; incluye equipo completo de pesca y combustible. Paseo de una hora y media por el río Paranacito hasta el río Uruguay, $ 180.000 el grupo de 5 (03447- 15506697 / Facebook: Miguel Mazaeda).
  • Alquiler de kayak, $ 20.000 toda la tarde por persona; incluye embarcación con remo, chaleco y traslado hasta la costa; clase personalizada de surf, $ 20.000; también incluye el equipo completo y la tabla (03446- 15401071).
  • Alquiler de bicicletas Bicidelteando, $ 15.000 el día y $ 4.000 la hora (03446- 15215183).

Dónde informarse



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